lunes, 3 de abril de 2017

HABLEMOS CLARO, HABLEMOS DE NACIONALIZACIONES

En los últimos años se han instalado en la sociedad términos que hasta hace poco no nos eran tan familiares. Mucha gente conoce y maneja expresiones como pobreza energética, oligopolio, cartel, trust, holding y otros términos que se están instalando en el día a día de todos. 

La cotidianidad en informaciones relacionadas con oligopolios y monopolios de sectores estratégicos tienden a reflejar el fracaso del ideal neo-liberal en la economía. 
Y es que uno de los principios liberales en la economía es que la libre competencia propicia el afloramiento de varias empresas que, a su vez, se resuelve con un amplío abanico de ofertas siendo el beneficiado final el usuario de estos mercados. 

Nada más lejos de la realidad. La liberalización de sectores estratégicos en nuestro país como el eléctrico a finales del siglo pasado han dado como resultado el encarecimiento constante en los últimos años del precio de la luz.

Con sus altibajos en estos últimos años, el precio de la electricidad en nuestro país siempre se ha mantenido por encima de la media Europea y en torno al podio de los más altos. 

Sectores como el energético o el ciclo integral del agua han sido privatizados por gobiernos y ayuntamientos generando sectores monopolísticos u oligopolísticos (en el mejor de los casos) y dejando a los ciudadanos en manos de unas pocas empresas. 

Volviendo al sector energético. Fue el gobierno de José María Aznar el que en 1997 promulgó la Ley 54/1997 de 27 de noviembre del Sector Eléctrico. 
Hasta entonces, era el propio Gobierno el encargado de fijar los precios y se mantenía una empresa como Endesa que inició su privatización con Felipe González a finales de los 80 junto con otras empresas públicas como Telefónica o Repsol. Aznar culminó el camino deshaciéndose de las acciones estatales en la eléctrica. 

En unos casos por necesidad del momento y en otros por fundamentos ideológicos se llevaron a cabo estas privatizaciones. El Estado recaudó grandes cantidades monetarias pero supusieron un pan para hoy y hambre para mañana ya que dejaba de controlar unos ingresos y un mercado estratégico indispensable para los ciudadanos. 

En el sector tenemos que asumir los costes por energía propiamente dichos y los costes adicionales. Intervienen una serie de agentes a los que hay que satisfacer: productores, distribuidoras, comercializadoras y transportistas.
El caso es que gran parte de la factura viene por los costes adicionales que el consumidor no maneja tales como el déficit de tarifa que hace referencia a la diferencia entre el coste de producir la energía y el precio que pagan los consumidores. El déficit de tarifa, entre otros factores, está marcado por la decisión política del ministro de industria del Gobierno de Aznar, Josep Piqué de aprobar unas tarifas que no cubrían (supuestamente) los costes. Esta situación se ha ido arrastrando hasta superar los 30.000 millones de euros que los españoles debemos pagar a las eléctricas. 

El problema de fondo son las decisiones políticas. Al ser un sector estrátegico y oligopolístico en el que 3 empresas: Iberdrola, Endesa y Gas Natural (las dos últimas fueron empresas públicas) controlan el 89% del mercado de luz y gas
Se ha venido conformando un cartel en el que unas pocas empresas controlan un sector evitando la competencia mutua y acordando los precios. 
No ocurre solo en este sector; podríamos hablar de los 3 grandes grupos audiovisuales que controlan casi la totalidad de grupos de la TDT, la prensa escrita, el sector de los carburantes y el monopolio del agua entre muchos otros. 
Se trata de empresas que han adquirido un tremendo poder actuando como lobbies marcando la legislación y enchufando a políticos y familiares de éstos en sus consejos de administración como premio a sus políticas o para obtener sus influencias. 
Este es el verdadero poder político y aquí se esconden nuestros verdaderos gobernantes. 


Imagen relacionada


No parece lógico esperar que estos monstruos se "comporten". En estos años de crisis hemos asistido a numerosos cortes de luz a familias que no podían acometer el pago en pleno invierno. Reciente es el caso de la anciana muerta por el incendio causado por una vela en Tarragona. 


Felipe González en el Consejo de Gas Natural.
Es cierto, que los ayuntamientos y el Estado han parcheado la situación promoviendo medidas sociales pero el problema de fondo sigue ahí. Solo tenemos que buscar los resultados anuales de las eléctricas y podemos comprobar cómo se está empleando un sector estratégico y del que dependemos la mayoría de ciudadanos para que unos pocos se enriquezcan. Y todo ello con el apoyo o connivencia de los principales partidos políticos de este país. 

Por eso creo que teneos que hablar claro, hay que plantear un programa de nacionalizaciones en el sector eléctrico y en otros sectores superando la ambigüedad de algunos partidos nuevos. Hay que ser valiente  planteando esta medida para abrir un debate en las instituciones y en la propia sociedad. 
Nacionalizar un sector (o parte de él) como el de la energía no es de comunistas. Ya hemos visto que Endesa hasta hace no tanto tiempo era estatal y nadie pensaba que viviéramos en un sistema comunista. El artículo 128 de la Constitución ampara esta idea. 


 1.Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general
2. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general.

Por lo tanto, hay mimbres legales para emprender este camino. No es lógico que un estado consienta sistemas oligopolísticos (sector de la energía) y monopolísticos (agua). El Estado debe estar para asegurar la competencia y en este caso no hay forma mejor que formando parte del mercado. 

lunes, 2 de enero de 2017

BUTACA VACÍA: STAR WARS (1977)


Año nuevo y que mejor manera de empezar que con un poco de cine. Por ello, en lugar de hablar de la situación actual que ya sabemos que es, cuanto menos, descorazonadora creo que en estas fechas tan "entrañables" (como diría el campechano Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias) me parecía interesante acometer la reseña de una película. 

Y creo que no había otra mejor que Star Wars, ahora conocida como Episodio IV: Una nueva Esperanza (a decir verdad, detesto este título). 
Y es que, como sabréis si no os habéis ido a una cueva recientemente  se ha producido el estreno de Rogue One y todavía más recientemente el inesperado fallecimiento de la actriz Carrie Fisher, la sempiterna Leia Organa, uno de los principales personajes de la trilogía original y del regreso de la serie. Así pues, sirva de pequeño homenaje el dedicar estas líneas a este Episodio IV.


Esta obra se estrenó en 1977 y supuso el salto a la fama de su director y guionista George Lucas, inspirado en la película La Fortaleza Escondida, así como muchos de sus actores cuya vida profesional ha girado en torno a este film. Hablo de actores como la propia Carrie Fisher, Mark Hamil (Luke Skywalker) o Harrison Ford que, a la postre, es el único actor de los principales que realmente triunfó fuera de esta saga. 

La película supuso una revolución desde el principio. Ese fondo negro con las letras "Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana" y las características letras, que introducen en el contexto en el que se sitúa el argumento de cada película, bañadas en la genial banda sonora de John Williams. 
Esto que hoy en día lo consideramos algo tan cotidiano supuso una auténtica novedad en la época hasta el punto de que George Lucas tuvo que pagar una multa por no introducir los créditos al principio. 

El argumento gira en torno a un grupo de rebeldes que pretenden destruir una estación interestelar del malvado imperio que rige la galaxia. Dicha estación tiene la capacidad de destruir planetas enteros.


Por supuesto, es obvia la asimilación de la Estrella de la Muerte a la bomba atómica. 
También podemos ver multitud de similitudes con la historia de Roma. Roma fue una República durante casi quinientos años hasta que Octavio Augusto instituyó el Imperio tras una guerra civil en el 27 a.C. 
Si nos fijamos en las instituciones galácticas como el Senado, tienen una gran similitud con las instituciones romanas e incluso hay un aire en las vestimentas de algunos personajes (sobre todo en la trilogía moderna) con las vestimentas propias de patricios romanos. 

Uno de los aspectos que siempre ha caracterizado a la saga, independientemente de la calidad del argumento de las películas, ha sido el uso de efectos especiales y la consideración de la saga como paradigma de la tecnología de cada época. 
En este sentido esta película supuso un grandísimo impacto en una época en la que se adolecía de los recursos digitales de la actualidad. El trabajo artesanal para recrear todas las naves y muchas de las estructuras que aparecen en el título es, sencillamente, sublime y una cuestión tan simple como recrear el haz de luz de los sables láser exigía un trabajo muy concienzudo. 
Si uno revisa la segunda de las trilogías (estrenadas entre 1999 y 2005) puede tener la impresión de que las primeras películas envejecen muchísimo mejor que las modernas. 
Sin ánimo de parecer un carcamal, pienso que el valor artesanal no pierde calidad con el tiempo pero los efectos por ordenador sufren una evolución y actualizaciones tan rápidas que, en pocos años, quedan muy obsoletos. Esto es algo que le pasa a las películas modernas de esta saga y que no sufren las primeras. 

Pero si hay algo que caracteriza a una buena película es el carisma de sus personajes. Cierto que estamos ante una historia que peca de maniqueísmos con unos malos muy malos y unos buenos muy buenos aunque con honrosas excepciones. 
Ello no implica que no se traten de personajes muy complejos y que han sido reverenciados por legiones de fans a lo largo del tiempo. 
En el lado de los buenos tenemos al prota, Luke Skywalker y la clásica historia de un muchacho de humilde cuna (en principio) que termina de una forma un tanto azarosa destinado a salvar el mundo. Lo de azaroso es muy relativo y más adelante lo explicaré. 
Por otro lado tenemos a la gran Carrie Fisher interpretando a la princesa Leia que, aunque al principio parece el clásico personaje femenino destinada a ser salvada por su príncipe azul, termina revelándose como un personaje de gran complejidad y coraje capaz ella sola de ingeniárselas y en posteriores secuelas siendo ella la que rescata a los hombres.
Y no podemos olvidar a Han Solo interpretado por Harrison Ford. Es el personaje menos maniqueo ya que encarna a un contrabandista poco preocupado de líos políticos más allá de sus ganancias personales y capaz de asesinar casi a sangre fría. Y siempre está acompañado por Chewbacca, un wookie de aspecto ligeramente similar al de un yeti pero en marrón. 
Hay otros personajes como Obi Wan Kenobi, interpretado por Alec Guinness, muy importantes para el argumento o los droides R2-D2 y C3PO que se encargan de poner el punto de humor a las películas.

Y mejor que los buenos suelen ser lo malos. En este caso, solo un gran malo que es Darth Vader siempre acompañado de su característica banda sonora. 
En este personaje se aprecia la influencia japonesa del film ya que recuerda al de un shogun que en Japón estaba asociado a una especie de rango militar que gobernaban el país en nombre del Emperador. 
Un personaje del que podemos ver su extraordinario poder, capaz de matar sin tocar físicamente a la víctima y de prever acontecimientos. 


Y aquí entroncamos con el fondo de la ambientación de la saga. Me refiero a la doctrina, que podríamos calificar como filosofía, de la Fuerza: un campo de energía que nos rodea en todo momento creado por las cosas del universo y que determina el destino de las mismas. Por eso hay que matizar que no es la suerte la que quiere que los robots se dirijan al planeta de Luke sino ese ente que es la Fuerza y que rige al universo. 
En este sentido, los jedis de las películas tienen un gran conocimiento de la fuerza, la perciben, la sienten y eso les hace capaces de anticiparse a acontecimientos o emplear la telequinesis entre otras destrezas. 
Hay un trasfondo de filosofía zen en cuanto al control de las emociones, de la liberación del apego, de la paz exterior... El miedo es el principio de una serie de sentimientos que terminan llevando al odio y a lo que es el lado oscuro de la Fuerza que basa su aplicación en la pasión y sentimientos desbocados. 

Podría escribirse ríos de tinta acerca de esta teoría pero creo que lo mejor es que veáis la película y disfrutéis interpretándolas. Una de las cosas que hace a esta saga tan grande es el hecho por el cual siempre se captan mensajes o matices nuevos en cada visionado. 

Así pues, os recomiendo encarecidamente que le echéis un ojo a esta saga que tanto pega con la Navidad y mi consejo es que, si nunca las habéis visto, lo hagáis en el orden en el que fueron estrenadas ya sea con su calidad original o en las remasterizaciones que se han realizado.

Que la fuerza os acompañe. 


VALORACIÓN: OBRA MAESTRA

miércoles, 9 de noviembre de 2016

VUELTA AL FASCISMO




Pues ya está aquí. Después de un intenso año en electoral no solo en nuestro país sino tambien a nivel mundial como el referéndum del Bréxit, ayer se consumó lo que muchos no querían ni plantearse: Donald Trump se ha convertido en el cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos.

La verdad es que no ha sido el mejor año para las empresas demoscópicas. Se puede decir que tras lo de España y el Bréxit lo mejor que pueden hacer es esconderse en un lugar profundo ya que no han dado una. 
Aunque en este caso me gustaría matizar el fracaso de las encuestas. Cierto es que la mayoría de las encuestas daban a Hillary Clinton ganadora pero no menos cierto es que, cuando salió a flote la investigación del FBI, la tendencia fue favorable a Trump. Y eso es lo más importante en las encuestas, más que analizar los resultados totales creo interesante ver quién está subiendo y quién va hacia abajo.

Pero analicemos el por qué un candidato tan peculiar como este Donald Trump ha conseguido llegar a la White House teniendo al alcance de su dedo índice el "botoncito" de la bomba atómica. 

La verdad es que la victoria de Trump no es un hecho aislado de Estados Unidos sino que presenta una tendencia mundial.
Las democracias occidentales viven la mayor crisis desde el fin de la I Guerra Mundial. Crisis que viene motivada por múltiples factores: crisis económicas, terrorismo internacional, crisis de valores sociales, corrupción, desigualdad...

En este marco y, como ocurrió tras la I Guerra Mundial, se genera un gran caldo de cultivo para que movimientos populistas con carácter xenófobo, excluyente y que propugnan la cerrazón del país a "enemigos externos" junto a un ultranacionalismo exacerbado consigan captar el voto de mayorías que suponen las clases medias de raza blanca y los votos de masas sin estudios que han sufrido las inclemencias del sistema político y económico.
Antes se les llamaban Fascismos; ahora me voy a permitir el lujo de señalarlos como los neofascismos ya que se trata de movimientos con un ligero lavado de imagen y que no se atreven del todo a cuestionar la democracia en sí. Participan en el sistema con el convencimiento de poder ganar en él. 
Si echamos la vista atrás, Mussolini alcanza el poder con un golpe de Estado en 1922 y Hitler intentó un golpe de Estado antes de consolidar su poder en unas elecciones amañadas. 

Por lo tanto, Trump contaba con un contexto propicio para llevar a cabo un discurso fácil y populista en el que señalase a enemigos externos pero que están dentro del país: latinos, árabes, refugiados, etc. 
Y, como he señalado se trata de una tendencia mundial. En junio ya asistimos al inicio de la salida de Gran Bretaña de la UE y en muchos países como en Francia con Le Pen o en Alemania los movimientos de extrema derecha están alcanzando grandes cotas de poder. 

En España no ha pasado. A pesar de que el cuñadismo español quiera buscar comparaciones entre Podemos y los neofascismos lo cierto es que el espacio político que ocupa Podemos es completamente opuesto: voto urbanita, gente con estudios y con poco apoyo rural. 
La realidad es que el espacio populista lo tiene muy consolidado en España el PP.

Pero volviendo al caso de Trump; no deja(ría) de resultar sorprendente que un multimillonario parido por el sistema actual se presente como un rupturista capaz de aglutinar el descontento social sino fuera porque lo hemos visto cientos de veces. Gente que vota contra sus intereses movidos por sentimientos nacionalistas que confunden con el patriotismo. 
Nunca Estados Unidos había tenido un candidato tan polémico y excéntrico y eso ya es decir puesto que ha tenido a tipos muy peculiares: recuerdo a Andrew Jackson que se negaba a cumplir disposiciones del Tribunal Supremo sobre el trato a los indígenas; a Ronald Reagan o al propio George W. Bush. Pero ninguno de estos generaba tanta polémica concentrada en su persona antes de acceder al poder. 

 

Tampoco podemos obviar la floja candidatura demócrata. Hillary Clinton era una política demasiado establishment para pelearle a Trump la Presidencia. Representa el ala derecha del Partido Demócrata como lo hizo su marido Bill en su día. 
Además, cuenta con una pesada mochila. Decisiones como el voto a favor en la Guerra de Irak no se lo han puesto nunca muy fácil. 
Clinton ganó las primarias a Bernie Sanders que hubiera resultado un candidato mucho más progresista hasta el punto de que se le considera socialista. Quizá demasiado de izquierdas para un país tan liberal en lo económico pero hubiera resultado ideal como contraposición a Trump.
Clinton ha resultado un fiasco de poco carisma y muchas dudas sobre su propia persona. Ha recibido más votos por el rechazo a Trump que por la ilusión por ella; todo lo contrario a Barack Obama. 
Puestos a buscar una mujer para la Casa Blanca, creo que la propia Michelle Obama hubiera sido una mucho mejor candidata. 




Y ahí entroncamos con ese legado de Obama. Legado que, con un Congreso y Senado republicanos, tiene todos los visos de esfumarse. 
Lo que ha costado legislar por el cambio climático, por la sanidad, por el desbloqueo con Cuba y lo fácil que, en una noche, todo lo logrado en ocho años cae por un precipicio. 

El futuro está por escribirse. Hay muchos lobbies de poder en Estados Unidos (muchos muy visibles puesto que no tienen ni que esconderse) y el margen para un Presidente siempre está delimitado como vimos con Obama pero lo que parece claro es que estamos ante una crisis de las democracias occidentales, una crisis del sistema que muchos no han querido ver y que ya llevaba una serie de advertencias dadas. 

Yo por si acaso iría mirando como están los pisos en Marte...

martes, 1 de noviembre de 2016

CRÓNICA DE UNA ABSTENCIÓN ANUNCIADA

El pasado sábado se confirmó lo que ya anunciábamos hace un mes: la destitución de Pedro Sánchez al frente de la Secretaría General del PSOE terminaría provocando la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno.
Rajoy jurando el cargo ante un crucifijo y sobre una Biblia.
Símbolo de la "aconfesionalidad" constitucional

Ha pasado casi un mes en el que la Gestora del PSOE, no sin dificultades debido a la división interna del asunto, ha tratado de construir el relato para colar a sus votantes la idea de camino sin salida en el que se encontraba el partido y el "mal menor" que supone que Rajoy sea Presidente. Asimismo, han vendido la idea de que la abstención es algo puntual y que la oposición va a ser fuerte contra un gobierno que ellos han consentido. 

El tiempo dirá si lo que dicen los dirigentes socialistas es la verdad o es un cóctel de eufemismos para disolver la aspirina que se han de tragar todos los votantes socialistas. 
Lo que parece claro es que la posición de partida no es la mejor para una buena oposición. El PSOE ha entregado el gobierno al partido más corrupto de Europa a cambio de nada y encima está completamente en las manos de esa organización. 
El PP siempre podrá jugar la baza de las elecciones si el PSOE no le apoya en cuestiones centrales como los Presupuestos Generales o si el PSOE promueve o apoya intentos parlamentarios de desmontar la obra de Rajoy: LOMCE, recortes sociales, reforma laboral...
¿Alguien cree que dentro de cuatro o cinco meses el PSOE estará en unas condiciones sensiblemente mejores de asumir una cita electoral? Yo creo que no.
Antonio Hernando del "no" a defender la abstención
Al fin y al cabo no se critica al PSOE por entregar el gobierno a un partido de derechas. Económicamente no les separa mucho desde hace algunos lustros y el PSOE ya ha mostrado su predilección por un partido neo-liberal como es Ciudadanos. La clave, por tanto, es entregar el gobierno a una organización tan corrompida como el Partido Popular que protagoniza escándalos de corrupción a diario hasta el punto de encontrarse encausado como organización.

La realidad es que esta abstención llega tarde. Es palpable la cobardía de muchos dirigentes que en junio no dijeron ni pío acerca de la abstención y que en septiembre protagonizaron un movimiento digno de Juego de Tronos para provocar la caída del Secretario General y allanar el camino de la abstención. 

Ya se habló entonces de "golpe encubierto" o de movimientos de agentes extra-democráticos para explicar la situación del PSOE. Pero esas teorías venían del exterior. 

El pasado domingo LaSexta emitió un Salvados en el que Jordi Évole entrevistó al propio Pedro Sánchez. 
La entrevista a Pedro Sánchez en muchos países podría marcar un antes y un después en la concepción de la política por parte de mucha gente (en España, de momento, estamos con la cobra de Bisbal a Chenoa).

Nos referimos a la denuncia del Secretario General de incidencia en la política y en los partidos de grandes empresas (como Telefónica) y de medios de comunicación como el poderoso Grupo PRISA.
Si hasta ahora solo habíamos escuchado estas tesis en boca de los mal llamados "anti-sistema", "radicales de izquierdas" y "conspiranoicos" resulta casi revolucionario oírselo a alguien tan poco sospechoso de anti-sistema y, si me apuran, de izquierdista.


Se entrevé perfectamente que la oligarquía financiera de este país no va a permitir, digan lo que digan las urnas, un gobierno en el que participen fuerzas del cambio. 

Pero Sánchez no se quedó ahí sino que también se dedicó a desmontar parte del relato de su partido y que el ha estado repitiendo sin parar. 
Por ejemplo, reconoció que cometió un error al no querer acordar nada con Podemos entregándose únicamente a Ciudadanos. 


No menos sorprendente fue el reconocimiento de Podemos como fuerza de cambio, lejos de ese populismo del que él mismo tachó al partido. El ex líder socialista reparó en la necesidad de entenderse con Podemos para tener opciones de ser seria alternativa al PP. 
Creo que esta es una cuestión central. Me explico, mientras el pueblo español no castigue la corrupción y la indecencia política, el voto tradicional conservador de derechas seguirá concentrado en el PP y el voto progresista de izquierdas seguirá disperso en una importante cantidad de partidos de izquierdas haciendo imposible una victoria en un proceso electoral sin que medien pactos post-electorales. 
Como ya he recalcado, son muchas cosas que ya sabíamos pero no deja de ser novedosas escucharlas de todo un ex Secretario General del PSOE. 

No podemos obviar que todo esto llega tarde y que Pedro Sánchez ha iniciado una estrategia quijotesca que puede ser efectiva de cara a la militancia pero que, parece, carece de verosimilitud. Seguimos ante el mismo dirigente que defendió un acuerdo con Ciudadanos y que ha representado el sector más derechista (que ya es decir) del Partido Socialista. 

Dejo para el final lo más importante que es la gente. La gente que ha sufrido cuatro años de recortes económicos, en prestaciones, en derechos laborales, educación, sanidad, dependencia, en libertades como la que representa la Ley Mordaza, en pluralidad informativa, etc. La gente que ha sufrido los efectos más devastadores de la crisis como los desahucios y los suicidios que han provocado las políticas liberales del PP mientras se saqueaba las arcas públicas. 
Muchas de estas personas a las que seguro les importa poco todo este Juego de Tronos que hoy analizamos y mucho lo que implica en el futuro, que es un más de lo mismo. 
Aquí los mayores beneficiarios de todo esto van a ser estos grandes grupos empresariales, los lobbies y, casi lo olvido, el independentismo catalán que con un Presidente como Rajoy va a ver como sigue creciendo sus adeptos ante la habilidad de nuestro gobierno de seguir echando gasolina al incendio originado por los partidos independentistas. 


Para ver la entrevista completa a Pedro Sánchez pincha en este enlace.


jueves, 29 de septiembre de 2016

GOLPE A LA DEMOCRACIA

Ayer saltaba la noticia en Ferraz. Diecisiete miembros de la ejecutiva del PSOE dimitían forzando una especie de moción de censura interna. 

La verdad es que el propio Sánchez a nivel interno lleva tiempo errando en sus decisiones. La última convocatoria de primarias fue la peor de las ocurrencias en el momento actual y supuso darle a Susana Díaz el casus belli que tanto estaba deseando. Quizás no por la decisión en sí, sino por el momento que venía a suponer una condena a unas terceras elecciones por los tiempos en los que estamos. Si hubiera hecho esto en julio, seguramente hubiera tenido un pase...




Lo que de verdad está tras la decisión de los barones de rebelarse es investir a Mariano Rajoy. Es el deseo del IBEX 35 (Ciudadanos), de muchos barones y de antiguos dirigentes como Felipe González (también oligarquía financiera) que llevan tiempo abogando por el entendimiento entre el PP y el PSOE a la alemana. 

Olvidan una cosa. En Alemania el partido de Merkel podrá ser muy de derechas pero no es un partido corrupto como el PP. Aquí no se trata de que el PP sea de derechas (el PSOE ha pactado con Ciudadanos y no ha pasado nada) sino de que es el partido que más representa la corrupción del país y eso está por encima de cualquier etiqueta ideológica. 

Pero volvamos a la cuestión. Los movimientos internos del PSOE simbolizan los movimientos de estas oligarquías que son las que controlan, en última instancia los aparatos del partido. 
Dudo mucho que los votantes del PSOE le hayan dado su confianza al partido para que después consientan que Rajoy sea Presidente sin ni siquiera intentar una alternativa de gobierno. 

A todo ello contribuyen los Juegos de Tronos internos en el partido. Susana Díaz fue responsable directa de que Pedro Sánchez fuera elegido Secretario General. De los tres candidatos (Pérez Tapias, Madina y el propio Sánchez) era sin dudas el más derechista de los partidos. 
La realidad es que Sánchez no quería investir a Rajoy porque eso hubiera supuesto un suicidio político en toda regla. 
La propia Susana es muy inteligente y no ha querido dar el paso del liderazgo hasta ahora para no tener que ser ella la que se abstuviera. Ella prefiere que el suicidio político lo practique otra persona. 

La otra gran verdad es que estos barones no querían un pacto con Podemos ni en pintura. 


Susana Díaz se entregó en Andalucía a Ciudadanos y a políticas neoliberales como los recortes que está sufriendo la comunidad en sanidad y educación. Pero se conserva una amplia red clientelar que propicia que el partido tenga una fortaleza increíble en una comunidad que ha gobernado siempre a pesar de casos de corrupción tan escandalosos como los EREs. Es la única comunidad en la que el PSOE ha ganado unas elecciones regionales y, desde hace mucho, es la federación más fuerte del PSOE. 
Más cuesta creer a otros barones como el de Castilla La Mancha (que gobierna gracias a Podemos) o Rodríguez Ibarra que dijo que rompería el carné del PSOE si este pactaba con Podemos a pesar de que en Extremadura gobierna con Podemos. Y en Aragón y en Asturias....Todas las comunidades (salvo Andalucía) en las que gobierna el PSOE lo hace gracias a Podemos. 
Se empleó como excusa la negociación con partidos independentistas. No se le permitió ni hablar con ellos como si por hablar con esos partidos ya se rompiera España. 

Si de verdad están tan seguros de que lo mejor es que Rajoy sea presidente y de que tienen la legitimidad, entonces que convoquen una consulta entre los afiliados (que tampoco sería del todo justo ya que son los votantes los que deberían decidirlo) y que se pronuncien. 

La realidad es que son muchos los intereses que hay tras este golpe de estado encubierto y ninguno de esos intereses es buscar lo mejor del país. 
El único fin de todo esto es asegurar la continuidad de un régimen podrido en el que ni siquiera se obligue al propio Rajoy y sus ministros corruptos como Fernández Díaz a renunciar a la Presidencia. 

El PSOE puede tirar a la basura lo poco que le quedaba de PSOE.

viernes, 2 de septiembre de 2016

OBAMA: LEGADO DEL PRESIDENTE "STING"

Parece que fue ayer pero en noviembre de este mismo se cumplirán ocho años desde la victoria de Barack Hussein Obama en las elecciones presidenciales en las que arrasó a John McCain y le valieron para convertirse en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos. 




Obama irrumpió en el panorama nacional estadounidense cual huracán que arrasa a sus adversarios. 
Y todo a pesar de que Hillary Clinton partía como clara favorita en el bando demócrata, pero el anhelo por ver a un país de tradición esclavista tener a un presidente negro, unido a su carisma y a sus discursos "kennedianos" dieron como resultado una oleada de ilusión que desbordó las previsiones de todos sus contrincantes. 

Obama ganó la partida a Hillary Clinton en unas primarias que ya quisieran para sí los partidos españoles. Se pueden recordar multitud de debates entre los candidatos y la posibilidad de votar de cualquier simpatizante, algo impensable en nuestro país (sobre todo lo de los debates) aunque, eso sí, como contrapartida lleva al sistema más bipartidista imaginable. 

Derrotada Hillary Clinton (y, posteriormente incorporada como Secretaria de Estado), Obama no tuvo problemas para ganar las presidenciales a un Partido Republicano muy mermado por las políticas de George Bush y por la profusión en el partido de ideologías de extrema derecha encarnadas en el denominado Tea Party.

Las dificultades empezaron a venir después y es que, podemos decir que Obama es víctima de sus propias expectativas, de lo que hoy se conoce como hype.
La desbordante ilusión que generó Obama llevó a pensar a mucha gente, y no precisamente todos de su propio país, a que los cambios en el panorama político, social, económico e internacional iban a ser tan profundos y significativos que traería poco menos un nuevo orden mundial. 

En primer lugar, nos debemos de poner en contexto. Estados Unidos es un país increíblemente complejo. Es tan complejo que conviven realidades tan divergentes como grupos científicos del más alto nivel (como la NASA) con fanatismos religiosos tan arraigados en la sociedad y las instituciones que se llega al punto que en muchos centros escolares todavía se estudia el Creacionismo. 

Por lo general, se trata de un país muy conservador. La economía de libre mercado es axiomática e indiscutible. Estamos hablando de un país donde no se dio realmente un Estado del Bienestar o, al menos, no como lo conocemos en Europa. Un país donde se defiende a capa y espada (nunca mejor dicho) el derecho a portar armas pero donde instaurar un sistema sanitario universal es tachado de poco menos que de comunista. Un país donde se reconocen los lobbies y se admite sin pudor y legalmente que financien a los partidos políticos, como la célebre Asociación Nacional del Rifle.




Con esas y muchas más contradiciones tuvo que lidiar Obama desde su primer día. Un Obama que, tampoco nos engañemos, no era precisamente un radical socialista pero, probablemente, sea el presidente más progresista y social que pueda aceptar la población de EE.UU. 

Si nos vamos a su legado en política nacional, está claro que su logro más reseñable es la instauración del Obama Care. Se trata de algo remotamente asimilable a un sistema sanitario europeo pero, al fin y al cabo, un comienzo.
La reforma inicial que pretendía Obama era mucho más ambiciosa pero la fuerte oposición del partido de la oposición y, especialmente, de su propio partido pusieron coto a la implantación de un sistema sanitario asimilable a los sistemas europeos. 
campaña contra el Obama Care tachándolo de comunista
Estamos ante un país en el que si enfermas y no dispones de seguro quedas a merced de la caridad privada. Incluso disponiendo de seguro, eso no garantiza absolutamente nada. Pongo un ejemplo, si un ciudadano tiene un seguro de un año y contrae una enfermedad de larga duración, al caducar el seguro no se lo van a renovar y va a quedar expuesto a sus posibilidades económicas. 

La reforma de Obama es intervencionista con las aseguradoras ya que pone topes económicos haciendo los seguros accesibles a las personas con enfermedades. Asimismo, "obliga" a los ciudadanos a adquirir un seguro bajo pena de multa en forma de impuestos más altos. Esta segunda parte tiene un tinte más liberal ya que implica que personas sanas tengan su seguro esperando que el mercado regule a unos precios más asequibles. 
Por último, pero no menos importante, la reforma prevee subsidios para las personas que no pueden pagarse dicho seguro. 

La contestación que tuvo esta reforma fue feroz desde el bando republicano, que se comprometió a derogarla en cuanto pudiera, y desde su propio partido hasta el punto de haberse llevado al Tribunal Supremo que resolvió en favor de Obama a pesar del tinte conservador de dicho tribunal.

En definitiva, su gran promesa y reforma suponen la mejor metáfora de lo que ha sido el tránsito de Obama en la Casa Blanca: la expectativa cumplida a medias. Ello propicia, en muchas ocasiones, una frustración enorme en la ciudadanía (no ya de Estados Unidos) sino en la del mundo que esperaba que fuera ese gran líder del siglo XXI, esa gran esperanza en la política mundial cuando deberíamos ser conscientes que, para empezar, en política no solo mandan los dirigentes votados por la ciudadanía; en algunos casos son meros títeres. 

Otro fracaso ha sido el de la restricción de armas. Estados Unidos es un país en el que la Constitución a través de su segunda enmienda garantiza el derecho a portar armas. Por lo tanto, se trata de una norma para los cincuenta estados que deja poco margen a la legislación. 
A lo largo de los últimos años el país ha asistido a masacres que han sido facilitadas por la extrema sencillez para acceder a un arma. Casos como el de la masacre del instituto Columbine con 15 muertos u otras más recientes como el atentado en el local gay de Orlando o la masacre de Aurora en 2012. Raro es el año en el que no acontece algún suceso de esta índole. 
A pesar de los intentos de Obama de restringir el acceso a las armas se ha encontrado con el bloqueo del Congreso y, en especial, del Partido Republicano que es financiado, entre otros, por el lobby de las armas, la Asociación Nacional del Rifle.

La política económica de Barack Obama puede considerarse keynesiana teniendo en cuenta las características de la economía y sociedad americanas. 
A pesar de ver incrementado el gasto social con diversas medidas destinadas a estimular la economía y a paliar mínimamente las enormes desigualdades, el déficit no ha parado de descender desde el terrible año de 2009.

 
fuente: Expansión

Una vez más, se pone en tela de juicio la falacia liberal por la cual se teoriza acerca de la pasividad que debe mantener el estado en la economía. 

El otro gran caballo de batalla para Estados Unidos ha sido la política exterior y la, íntimamente relacionada cuando hablamos de este país, la militar. 
En este caso, hemos asistido a fracasos como el incumplimiento de la promesa de cerrar el centro de detención y torturas de Guantánamo también con el freno del Congreso.

Obama cerró la intervención americana de Irak dejando tras de sí una terrible 
inestabilidad, caldo de cultivo para los nuevos movimientos terroristas.
Otros focos, como Siria o Libia, han sufrido intervenciones de Estados Unidos. Estamos ante dictadores (Gadafi, al assad...) que acceden al poder gracias al apoyo Occidente liderada por Estados Unidos hasta que dejan de ser meros títeres de sus intereses. En ese momento, no se duda en intervenir aun a costa de dejar países desolados como el propio Irak. 
El Imperialismo que ha practicado Estados Unidos no se ha basado nunca en la adhesión de nuevos territorios sino en el control político-económico a través de dictaduras títeres que favorecen a sus intereses sin importar la represión y el sufrimiento que ocasionan en su población.

Quizás su mayor éxito en el exterior ha sido la apertura del dialogo con Cuba y el anuncio del fin del bloqueo de la isla que dura desde 1960 en plena Guerra Fría con la URSS. 

En lo que respecta al cambio climático, la administración de Obama se ha mostrado mucho más sensible a esta cuestión que su antecesor republicano pero, como ha sido tónica en su última etapa, se ha visto bloqueado por la mayoría republicana. 

Muchas de las medidas estrella de Obama, como hemos visto, han sido frenadas en seco por una oposición que ostenta mayoría en el congreso. Esto no ha sido siempre así y se puede achacar a Obama que solo ha presentado sus medidas más atrevidas cuando ya no podían ser aprobadas. No deja de ser cierto pero también hay que recalcar que los presidentes americanos tienden a lanzar sus apuestas más arriesgadas en sus segundos mandatos ya que tienen la imposibilidad de presentarse a una tercera legislatura y no tienen nada que perder a nivel personal. 

El presidente sting (aguijón, como le gusta que le llamen) deja luces y sombras. Un tipo con una oratoria magnifica y muy carismático que ha roto muchos prejuicios en el país y ha supuesto un simbólico avance en la lucha por la igualdad racial en un país en el que, a menudo, vemos muertes de negros causadas por prejuicios raciales. 
Una política económica opuesta a la que se ha llevado en estos lares en los últimos años que le ha servido al país para salir de su crisis pero en cuestiones de legado, de trascendencia política, las medidas estrella del presidente no se han llevado a cabo o lo han hecho solo a medias (como la reforma sanitaria). 
Veremos si el país elige ahora a su primera mujer como Presidenta o bien tira hacia un candidato no solo de extrema derecha, sino al que parece faltarle algún que otro tornillo como a Donald Trump pero, al mismo tiempo, tremendamente populista lo que le ha granjeado grandes apoyos de las clases medias a sus medidas xenófobas. 

El futuro lo dirá...