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domingo, 2 de agosto de 2015

¿QUÉ ES LA POLÍTICA?

Cualquier lector de está entrada tendrá un amigo/a que tienda a decir que es apolítico/a o que la política nada tiene que ver con él/ella. 

Muchas personas utilizan coletillas como éstas sin detenerse un momento a pensar lo que realmente es y supone la política.

Muchos sabrán que política viene del griego. Polis es "ciudad" y tiene que ver mucho con Politeia que vendría a definir un conjunto de normas básicas o lo que aquí conocemos como "constitución". Pero, en definitiva, la política viene a definir lo que afecta al estado (la delimitación estado-ciudad en el mundo griego clásico era inexistente debido a su organización del territorio). 


La escuela de Atenás de Rafael (1509)


Así pues, la política engloba a lo que nos afecta a todxs. Por consiguiente, creo que es un buen punto de partida a la hora de explicar su importancia.

Ahora bien, que el origen etimológico del vocablo provenga de la Grecia clásica no significa que los griegos la inventarán. 
La política es inherente al ser humano y existe desde que existe el ser humano como animal social. En el mismo momento en que un prehistórico pudo tener que discutir con otro u otra por la distribución de tareas: cazar, recolectar, quedarse en el poblado nómada... ya tenemos política.

La política habrá evolucionado al ritmo que lo ha hecho el ser humano pero siempre ha existido y nos ha marcado un conjunto de tensiones e intereses contrapuestos dentro de una sociedad en la que siempre ha habido bandos o partidos que han conformado mayorías o minorías.

Curiosamente si realizamos un pequeño (y muy insuficiente) recorrido histórico podremos comprobar que las mayorías sociales casi nunca han conseguido imponer sus reivindicaciones y criterios.

Karl Marx propuso (aunque no acuñase el término) la teoría del Materialismo histórico para explicar los paradigmas socio-políticos. o lo que es lo mismo, la infraestructura marca el ritmo de la superestructura o aun más sencillo, el conjunto de ideas, valores, leyes, ritmos políticos... dependen de las condiciones económicas de la sociedad. Si bien, el propio Marx iría matizando parte de sus concepciones, parece claro que muchos de sus postulados pueden ser rebatidos. Aunque considero que es un buen punto de inicio que viene a explicar muchas cosas que hemos visto y seguimos viviendo.

Asimismo, podemos extraer en nuestro mega-resumen histórico los modos de producción que Marx enumeró.

1) Comunismo primitivo
El humano más primitivo no concebiría la propiedad privada y toda sociedad se encargaba solamente de la caza y recolección para su mera subsistencia como grupo hasta que se descubre la agricultura con la consiguiente sedentarización y el inicio de las desigualdades sociales y la propiedad privada.
Aquí podemos identificar algunos problemas como que se obvia el factor religioso (superestructura) que puede traer previa a la sedentarización desigualdades sociales y eso por no hablar de los roles de género. Por lo tanto, no tienen por qué tratarse de sociedades igualitarias y, por supuesto, identificamos claramente una serie de bandos (algunos pueden abarcar un solo miembro) con sus intereses contrapuestos.

2) Modo de producción asiático
Se trata de un sistema que Marx asocia al antiguo Oriente y viene a ser un régimen en el que el estado esclaviza a la población. De nuevo tiende a ser una simplificación muy generalizada pero podemos comprobar como muchos estados situados en la antigua Mesopotamia tenían como cabeza de estado a un rey-sacerdote que abarcaba el mundo terrenal y espiritual junto a su comidilla que formaban una casta religiosa. ¿Eso significa que esclavizaran al pueblo? Está por ver, si bien está claro que hay una clara minoría muy privilegiada y una mayoría subyugada. ¿Había tensiones? Consta que tanto en Mesopotamia como Egipto pudo haber motines por lo tanto no podemos afirmar que el pueblo estaba dormido aunque la realidad política pudiera ser aceptada. En estos casos, los asociamos a posibles hambrunas en las cuales la gente tiene poco que perder.

3) Modo de producción esclavista
Nos referiríamos a las sociedades clásicas occidentales (Roma y Grecia) pero el término puede llevar a engaño ya que no eran sociedades en las que la esclavitud fuera el principal determinante en la economía. En toda sociedad preindustrial es el sector primario el dominante. Ahora bien, no podemos obviar la fuerza de la esclavitud en estos sistemas. Tenemos un célebre ejemplo, Esparta, casi más propio del modelo asiático, en el que el estado representado por un grupo privilegiado en el que hay teórica igualdad explota a una mayoría ilota (esclavos del estado). 
En Roma y muchas polis de Grecia tenemos un sistema en el que hay clases aristocráticas, clases populares y esclavos. Existen tensiones entre todas ellas y de ahí los vaivenes políticos. En Roma son célebres las guerras entre los populares (como César, Mario...) contra los optimates (Pompeyo, Sila...) y los esclavos que también tuvieron su "momento" con un par de rebeliones, sobre todo la liderada por Espartaco.




4) Modo de producción feudal
Este estadio abarca una llínea temporal demasiado grande y poco uniforme para definirla.
Con la crisis del sistema esclavista pasamos a una sociedad menos participativa todavía que la previa con un régimen social en el que identificamos a los privilegiados (nobleza y clero con toda su heterogeneidad y diferencias) y a los no privilegiados en los que todavía hay mucha más diversidad. Entre estos últimos y según se va quedando atrás el feudalismo para ir pasando a modelos con más diversidad económica en el que la artesanía, el comercio y las actividades preindustriales se van abriendo paso se va conformando un grupo realmente peligroso para la nobleza de sangre. Estamos hablando de la burguesía como clase social. Es muy peligrosa no porque sea muy numerosa sino porque tiene poder económico y poder cultural: la educación y el dinero. Quien controle estas dos caras de una misma moneda controlará la sociedad y la burguesía estaba llamada a hacerlo.
En cuanto al sistema político, se va pasando del feudalismo en el que los estados están muy fragmentados y son muy débiles debido a los antiguos señores feudales (vienen de los nobiles romanos y de los pueblos bárbaros que han ido conquistando "trocitos" del antiguo imperio romano) a la conformación de grandes estados centralizados en torno a una monarquía absoluta. En este sentido encontramos a Bossuet como un teórico de gran importancia para legitimar una monarquía en tanto es el designio de la divinidad (origen divino del poder) que fue sustento ideológico para estos estados en sociedades en las que la educación era controlada por la Iglesia (hasta que la burguesía fue abriéndose paso).



5) Modo de producción capitalista
La burguesía termina imponiéndose y suprimiendo a la aristocracia y llega al poder lo que significa controlar la superestructura (la infraestructura ya la controlaban) y confirmar el capitalismo como sistema político: "tanto tienes, tanto vales" es el resumen rápido y favorecía a la burguesía más que el valor según el nacimiento y los descendientes.
La burguesía llega al poder porque controla la educación y consigue convencer a las clases populares para levantarse contra la tiranía y entrar en un mundo de libertades.
Pronto se comprueba que las condiciones de una nueva clase social, el proletariado (casi una esclavitud pero pagada, lo que sale más barato al burgués que mantener a una familia), no mejoran en las fábricas industriales. Estamos en un proceso de éxodo rural que traerá mucha riqueza intelectual a las mayorías y mayor unidad. Surgen los sindicatos, los partidos obreros. La burguesía pronto se revela como una clase represiva ante las amenazas a su hegemonía y prohíbe cualquier cosa que atente contra el liberalismo económico. Pero las clases populares van poco a poco organizándose y ganando algunas batallas como mejoras laborales que se ve obligada a conceder la burguesía.
Tras la Primera Guerra Mundial y el triunfo del socialismo en un Estado cuasi feudal; lo contrario de lo que Marx expuso; asistimos al temor de la burguesía a que éste se extienda y se opta por apoyar regímenes fascistas muy populistas ya que tienden a buscar un enemigo interno y otro externo desviando la mirada de la burguesía. Pronto, el monstruo se les va de las manos y tras la II Guerra Mundial, resulta que el capitalismo tiene un enemigo y competidor exterior y, ahora sí, hay que traer un régimen de libertades y es necesario hacer el capitalismo más amable y agradable.
Surge el Welfare state o Estado del Bienestar basado en un sistema de redistribución de la riqueza para que los ricos sean un poquito menos ricos y se pueda crear una pujante clase media que olvidase las antiguas aspiraciones de la clase obrera y pensase en comprarse un segundo coche o en las vacaciones de verano. Los partidos socialistas identifican la realidad y se adaptan a ella surgiendo la socialdemocracia que pretende profundizar en ese estado del bienestar pero renunciando a los postulados del socialismo real.
Luego vendría el hundimiento de la URSS y el monopolio del capitalismo en el mundo. En Europa asistimos a una crisis en las que las clases oligárquicas no temen la furia del pueblo a la hora de hacer recortes bestiales. ¿Por qué? Porque no hay unidad desde abajo. Y ese es el resumen de todo. Las mayorías no han triunfado por esa falta de unidad.

Nos quedaría hablar del sistema comunista que, creo, nunca ha llegado a existir de una forma pura. El comunismo se puede entender como la utopía hacia la que hay que avanzar aunque nunca se alcance. Pero sin ese horizonte se puede llegar a perder el sentido y perderse en el camino.
El Estado Socialista Soviético era un sistema en el que existía una burocracia muy privilegiada y un pueblo que tenía unas condiciones de vida bastante mejorables.

Por último, podemos poner algunos puntos por los que las mayorías sociales no consiguen imponer sus intereses a las minorías privilegiadas.

-falta de unidad: es un hecho que las mayorías siempre tienen intereses muy heterogéneos y resulta muy difícil unirlas en torno a un objetivo y un proyecto común. Con eso han jugado siempre las clases privilegiadas.
-falta de organización: es evidente que es muy complicado organizar a la masa, esto ha resultado determinante para que determinados movimientos fracasaran.
-falta de cultura-educación: la educación es casi tan importante como los medios de producción. Un pueblo iletrado es un pueblo fácil de engañar y con eso se ha jugado a lo largo de la historia. Ahora el pueblo no es iletrado pero son otros los que siguen controlando la educación e imponiendo sus valores a la sociedad.
-falta de control económico: si no posees los medios materiales cuentas con claras desventajas estratégicas y logísticas y esto ha sido un hecho incontestable a lo largo de la historia.

Está claro que se trata de un recorrido histórico muy escueto e insuficiente pero nos puede servir para hacernos un boceto de lo que ha sido la política: un juego de intereses, de mayorías y minorías que emplean muy bien sus armas para conseguir someter al resto. La fachada ha cambiado a lo largo del tiempo pero no lo ha hecho el hecho de vivir en sociedades desiguales e injustas.





"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar."
Eduardo Galeano

viernes, 10 de julio de 2015

UN IRRESISTIBLE DESEO DE DERROTA (artículo de Santiago Alba Rico)

En relación al devenir de los últimos acontecimientos entorno a Podemos se han escrito varios artículos. Uno de los que me ha parecido más ilustrativos es el siguiente del que, además, os dejo su enlace si pincháis aquí.

Santiago Alba RicoEnsayista y filósofo
Podemos nació de un impulso mágico en relación con el cual ningún modelo organizativo podía dejar de ser decepcionante o banal. Todos sabemos la oportunidad que franqueó y las muchas cosas buenas que se han obtenido. Pero, empujados por la presión antagonista y por algunos errores comunicativos autolesivos, no sólo ha perdido su frescura sino que ha entrado en un precipicio organizativo “conservador” a veces inquietante, causa y efecto al mismo tiempo de la disfuncionalidad o inhabilitación de los órganos elegidos en Vistalegre, realmente plurales y prometedores pero atrapados en un “juego de tronos” que los ha vuelto inoperantes y a menudo frustrantes y dolorosos para sus propios miembros. Como colofón ahora, a pocos meses de las elecciones más importantes de la historia reciente de España y cuando ganar es menos una oportunidad que un deber político y moral, se convocan unas primarias semicandadas y a la carrera, primarias que, como era de temer, han desembocado en una lista “oficial” introspectiva con muy pocas posibilidades de movilizar gente normal para la campaña y para el voto. No es que los nombres que forman parte de ella no lo merezcan o no sean en algunos casos imprescindibles; es que no es una lista ni abierta ni plural ni de unidad popular; y no contiene ninguno de esos candidatos “de autoridad” que, a tenor del perfil del electorado, podrían marcar la diferencia.
¿Podría ocurrir algo peor que el hecho de que la dirección de Podemos declare su intención de no ganar las elecciones? Sí, que un grupo mixto de izquierdistas líquidos y sólidos se una con el propósito de que Podemos las pierda. En la lista de firmantes del manifiesto de Ahora en Común veo nombres ante los que me inclino con admiración intelectual y afecto personal. Estoy de acuerdo con ellos en su malestar y sé, porque los conozco, que obran con las mejores intenciones y a partir de los más altos principios. Pero con la suma de tantas virtudes —más el oportunismo estratégico de Alberto Garzón e IU, a los que nadie puede reprochar que aprovechen la ocasión— llegamos a un resultado paradójico e inquietante: en vísperas de las elecciones más importantes de la historia de España y cuando ganar es un imperativo moral, la crítica razonable a las primarias y a las listas oficiales propina el último empujón hacia el abismo. ¿Alguien con un mínimo de racionalidad común puede creer que esta iniciativa va a ser capaz de desbordar Podemos, apropiarse sus votantes y sumar todos los que faltan en el exterior para derrotar el bipartidismo? Seguro que muchos de los que participan en Ahora en Común obran a partir de una justificada alarma y se sienten a la altura de sus convicciones y de sus principios, pero la cuestión es más bien si no están por debajo del desafío histórico concreto ante el que nos encontramos. Sólo desde la abstracción más olímpica o desde la concreción más partidista puede ignorarse que, tanto si se trata de practicar la eutanasia a Podemos como de forzar a su dirección a una negociación, con este gesto se entra en una dinámica que, en el mundo concreto en el que vivimos, sólo puede ser perdedora. Perdedora para la gente normal que quiere ganar algo y no todo; perdedora para la gente que prefiere hacer una choza con un poco de paja antes que una majestuosa catedral con una gran derrota.
Es verdad que la gente normal -con la que hablo de Podemos en el pueblo de Castilla donde paso mis vacaciones- se mantiene completamente al margen de este deplorable “juego de tronos”. Pero por desgracia lee periódicos malos y ve malos canales de televisión y asisten a esta pugna en torno a Podemos y lo que entienden les da un poco de repelús. La gente normal, cuyo voto queremos, no identifica a la izquierda con Stalin o con Venezuela; eso les da un poco igual; la identifica con La Vida de Brian, es decir, con las divisiones sectarias, las miserias narcisistas y la incapacidad para ponerse de acuerdo. Eso sí quita votos. La gente no confía en políticos que no son capaces de dejar a un lado sus diferencias y ponerse de acuerdo. Seguimos con nuestros tics de madriguera de vieja izquierda; seguimos queriendo “tener razón” en las catacumbas, olvidando que no estamos en una asamblea cuatrogatuna sino delante de todo el mundo y que  por primera vez en décadas -si no nos lo impedimos a nosotros mismos- podríamos cambiar el país. Podemos hace la lista que menos puede convencer a la gente normal y Ahora en Común hace la oposición que más puede disuadir a la gente normal. Enhorabuena. Pocas veces se habrá visto tan poca altura de miras en una situación más favorable: una dirección tan descargada de razón y una razón crítica tan irresponsable.
La oferta que hacemos a los electores, de los que depende cualquier cambio, es ahora ésta: tenéis que elegir entre los que no quieren ganar y los que quieren perder. El peligro de que un sector de Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, refundara IU siempre ha existido, pero había que buscar una alternativa que no fuera resucitar a IU. Eso es lo que hace Ahora en común y para nada. Así que en las próximas elecciones, en lugar de confluencias sustractivas o no-confluencias disuasivas, nos vamos a encontrar con el milagro de la multiplicación del cero absoluto: dos Izquierdas Unidas (¡dos!) y no una sola, igualmente membranosas y contraproducentes, que obtendrán -digamos- el 10% y el 5%, con lo que juntas podrán formar ocho o diez grupos parlamentarios desavenidos, de vuelta poco a poco -en espiral contractiva- hacia los alvéolos mohosos de los que nunca deberíamos haber salido.
Es difícil ser de izquierdas; hay que estudiar mucho, leer mucho, debatir mucho. Pero más difícil es ser normal. Lo más difícil de todo, en cualquier caso, es ser de izquierdas y normal. Conozco sólo a tres personas y una está ya en el manicomio. Lo que hay en mí de izquierdista me inclina irresitiblemente hacia el maniobrerismo, el sectarismo, el justicierismo y el alineamiento de principio. Lo que hay en mí de normal (ese hombre normal que quiere votar a Podemos como a un bien pequeño y no a un mal menor) me inclina cada vez más a la misantropía. Entre tanto, ahí fuera, cuanto más llueve menos paraguas hay. Podemos lo ha hecho mal y Ahora en común lo ha hecho peor.  Pero ahora esa es la realidad real y la verdad verdadera con la que hay que contar para dar el próximo paso. Podríamos estar en otro sitio y en mejores condiciones y podemos limitarnos a echarnos la culpa unos a otros y endurecernos en nuestras posiciones. Me guardo mis rimpianti, mis reproches y mis rencores para cuando hayamos perdido o no podamos ganar. Ahora el realismo obliga -en vísperas de las elecciones más importantes de la historia de España y cuando aún es posible cambiar el país- a abordar la situación, de un lado y de otro, como si realmente las dos partes quisieran ganar. Y la gente normal, ahí fuera, existiera.
De aquí a septiembre, en definitiva, Podemos debe reaccionar, abrirse de verdad en todas direcciones, reapropiarse la ilusión de esa voluntad de cambio que ni Ahora en Común -ni ninguna otra fuerza- está en condiciones de capitalizar. Ahora en común es un error, pero también un síntoma. Señala el punto por el que Podemos puede romperse el espinazo. Si eso ocurre, no habrá ya alternativa posible y volveremos todos a frotarnos las patitas, como moscas ensimismadas, en un rinconcito del régimen del 2015, aún más sombrío, injusto y represor que el del 78. Podemos aún puede rectificar y generar ilusión; Ahora en Común aún puede aportar razón de otra manera. La gente normal, en resumen, aún podría ganar si no nos empeñamos en ser “de izquierdas” en un momento en el que sólo se nos reclama un poco de buen oído y un poco de buen juicio.

FIN DEL ARTÍCULO

Del artículo coincido con el fondo, con lo más importante, pero yo añadiría algunos matices.

En primer lugar, el suicidio político de Podemos lo está llevando a cabo la cúpula. Desde la Asamblea de Vistalegre, como bien se indica en el artículo, los desplantes a los orígenes de Podemos, a esa "alma" del 15M han sido continuos y cada vez más flagrantes.

Las primarias de Podemos, en especial las anunciadas para las generales, están "masticaditas" para que salga la lista oficialista. Se ha optado por una circunscripción única y un formato de listas "plancha", es decir la posibilidad de votar a un grupo completo deja sin opción a formar una lista plural en la que todas las voces puedan ser representadas.

La cúpula de Podemos, poco a poco, ha ido avanzando hacia un sistema de un partido comunista tradicional en el que se mantiene una apariencia de cara al exterior de democracia interna pero que, realmente, todo está muy guiado y hay poco o nulo espacio de la disidencia.
Como en el Partido Comunista Soviético habría un "congreso central" que se va reuniendo de una forma muy esporádica, en teoría anual, que sería asimilable a la asamblea. Ese Congreso elegiría un comité Central (aquí Consejo Ciudadano) que elegiría un Politburó (Consejo de Coordinación en Podemos). Asimismo, tenemos el cargo de Secretario General que es el que más manda y que gobierna con su consejo de Coordinación que él mismo propone y un consejo ciudadano elegido en lista plancha sin ninguna pluralidad.

Cierto es que Podemos es un partido donde la crítica interna existe con cierta fluidez pero es algo que la cúpula empieza a tender a apagar incluso con métodos cada vez más represivos.
Con este contexto era complicado pensar que no surgieran grupos "disidentes". Algunos con la voluntad inequívoca de destruir y otros, como se señala en el artículo, con ganas de retornar a los orígenes más sociales y menos burocráticos de Podemos.
Entiendo que puede ser una buena forma de presionar a la cúpula y que, al menos, escuchen lo que sus bases le están diciendo sobre el sistema de primarias. 
De cara a las elecciones y con los nombres que hay ahora no cabría posibilidad en este momento de aspirar a nada con dicha plataforma.

Pablo Iglesias y su consejo están convirtiendo Podemos en una maquinaria alejada de las bases en la creencia de que, de esa forma, se multiplicarían las posibilidades de ganar. En mi opinión, es una concepción totalmente equivocada. Donde Podemos más puede triunfar es llenando ese espacio de Democracia Radical, real y directa. Estoy de acuerdo en que el eje izquierda-derecha no es la solución; la solución está en otro modelo de partido que vaya más allá y se plantee la participación como un principio irrenunciable.

Como señala Alba Rico, la senda que todos seguimos ahora mismo nos lleva a la derrota inevitable ante las fuerzas financieras que gobiernan el país y que dirigen al PP y al PSOE. 
Podemos todavía tiene tiempo de replantearse su estrategia y decidir si quiere ser fuerza de gobierno o fuerza bisagra para el PSOE. Tiempo hay, pero el reloj no para y cada día que pasa avanzamos más hacia la segunda opción. Ojalá me equivoqué.