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martes, 22 de diciembre de 2015

LA NOCHE DEL SÍ, PERO NO




Así es como titulo lo que fue una jornada electoral en la que no ganó nadie y tampoco perdió nadie. España decidía entre lo viejo y lo nuevo y...parece que, al final, no nos decidimos.

Parece como los típicos triángulos amorosos de las películas de Hollywood en los que un chico/a está entre dos chicas/os y no se decide porque le gustan ambas personas y en el fondo le gustaría tener a ambas. Pues eso nos pasa, nadamos y queremos guardar la ropa. 

fuente: elpaís.com


Por supuesto, a estas alturas ya hemos asistido a una alta variedad de análisis de la cuestión.
Intentaré no repetir en exceso las ideas que se han ido vertiendo a través de los distintos medios y de las asociaciones nacionales de opinión. Algunas de gran prestigio, como la Asociación Nacional de Cuñados (como dirían por twitter).

Una de las principales cuestiones que se dirimía era la del fin del bipartidismo. Y estamos de nuevo con el sí pero no.
Por una parte, con los resultados actuales vemos que hay 4 fuerzas con opciones reales (aunque Ciudadanos se ha descolgado un poco) de gobernar este país algún día y eso no es moco de pavo. Parecía impensable hace un año y medio esta situación pero hoy podemos decir sin miedo a equivocarnos que tarde o temprano gobernará este país un partido que no sea ni PP ni PSOE.
Por otra parte, a pesar del tortazo, PP y PSOE siguen teniendo el 50% de los votos de este país y pueden conformar un gobierno entre ellos. Es decir, desde las elecciones europeas no ha retrocedido el bipartidismo. Está muy claro que los poderes económicos han hecho su trabajo a través de diversas campañas mediáticas y sociales y han conseguido diluir el efecto de las formaciones emergentes como Podemos. 

Ahora bien, es muy complicado esperar que los cambios se produzcan de la noche a la mañana ni de un año para otro. Este país lleva comiendo casi cuarenta años lo mismo y no podemos esperar que esto pueda variar de golpe. 
En mi opinión, Ciudadanos no solo no representaba la posibilidad de un cambio real sino que se trataba de una reacción de la oligarquía financiera para frenar las altísimas expectativas de Podemos. Dejo que lo diga el presidente del Banco Sabadell: 


No podemos obviar una serie de cuestiones sociales como las redes clientelares que los grandes partidos han ido tejiendo a lo largo de estos últimos treinta años. Especialmente acentuadas en comunidades como Andalucía, imposibilitan, socialmente, un cambio de forma inmediata. Y aun así vemos como el bipartidismo retrocede, aunque menos.
En las zonas urbanas se cumple la tradición y demuestran mayor aperturismo. Ahí tenemos la provincia de Barcelona que ha dado el triunfo a En Comú Podem, Madrid o Valencia (con todas las reservas que demuestra que en estas últimas haya ganado el PP). En las provincias más ruralizadas como la España interior o la Andalucía interior cuesta bastante más aunque también se muestra movimiento.



Todo esto no hace sino acrecentar el mérito de haber sacado 69 diputados por parte de Podemos a unas primeras elecciones. Podría haber sido mucho mejor si no se hubiera incurrido en una serie de errores de bulto y grandes vicios en este tiempo. Eso sí, la campaña electoral ha sido magnifica desde el punto de vista nacional y quedará para los anales la actuación del candidato de Podemos en los distintos debates. 

Tampoco debemos de mirar a otro lado cuando vemos los resultados del PP y comprobamos que están en torno al 28%. Esto denota que nos falta mucho para tener una sociedad democráticamente sana. No me parece mal que se vote a un partido de derechas, que pueda defender la privatización de servicios y los recortes. Lo que me parece preocupante es que se vote a un partido que ha elegido la corrupción su modo de vida y que, encima, han salido imputados elegidos para el congreso.
Esto no se arregla en cuatro años, se arregla con educación en valores democráticos y con mucha voluntad. 
Y, repito, me da igual que el partido sea de izquierdas o derechas; lo mismo puedo decir del PSOE en Andalucía.


Lo que está claro es que más de 7 millones de personas han elegido a un partido que ha robado a los españoles y piensa seguir haciéndolo. Cada uno es responsable de su voto pero si te engañan una vez es culpa de ellos, si los vuelves a votar entonces la culpa será tuya. Cuando salte el siguiente escándalo, que nadie se sorprenda. 
Y no vale la excusa de que todos son iguales. Cuando roben los otros ya se podrá decir, mientras tanto esos siete millones de personas han votado a un partido corrupto.

No voy a profundizar en los resultados del resto de partidos. Creo que nadie ha perdido. El PSOE ha salvado los muebles y mantiene la segunda posición en votos (por muy poco) y en escaños; Ciudadanos ha sido víctima de sus expectativas y su ambigüedad deliberada respecto a apoyar al PP y Podemos ha obtenido un resultado producto de una campaña magnifica tras empezar muy desinflado en las encuestas. 



Quiero entrar un poco en la Ley D´Hont y en la circunscripción provincial. Es una vergüenza que a Izquierda Unida le cueste casi 500.000 votos sacar un diputado y a PNV o PP apenas 50.000 votos. 
Está claro que el sistema beneficia a los grandes partidos y a los nacionalistas que concentran el voto pero ya clama al cielo que esto pase y urge un cambio en la ley electoral y en la circunscipción (algo que acabaría con el problema de los cuneros) ya que, al fin y al cabo, no se representa en el Congreso a la provincia sino al partido que impone una disciplina de voto.


Salen del parlamento fuerzas como UPyD que, en su momento, trajeron ciertos aires nuevos y ha sido absorvido por el tsunami del IBEX que es Ciudadanos. 
No puedo obviar el gran resultado de PACMA que ha obtenido más votos que UPyD, ojalá que esto sirva para que las reivindicaciones en favor de los derechos de los animales vayan entrando en la agenda política ya que están en la agenda social.

Para terminar, los españoles han votado diálogo. Se abre un tiempo en el que los acuerdos puntuales pueden y deben ser el pan nuestro de cada día. Las formaciones tendrán que aprender a hablar y escuchar al resto. Esto será bueno a largo plazo y nos ayudará a mejorar nuestra calidad democrática. 
Quizás necesiten otras elecciones en un par de meses para darse cuenta pero tarde o temprano no les quedará otra.


sábado, 24 de octubre de 2015

NUEVA POLÍTICA VS VIEJA POLÍTICA



La foto que acompaño a esta entrada es bastante definitoria y hace honor al dicho: "más vale una imagen que mil palabras".

Todo esto viene al hilo del debate que mantuvieron Pablo Iglesias y Albert Rivera en la Sexta con Jordi Évole sin reglas ni cortapisas; muy lejos de esos simulacros de debates tan encorsetados y manipulados que, cada lustro, mantienen el PP y el PSOE.

Más que hablar del debate, me gustaría referirme a los códigos y la nueva imagen de estos nuevos partidos que están trayendo el interés de la gente por la política.
Digo interés de la gente por el hecho de que el debate tuviera una audiencia de récord. Más de 5,2 millones de espectadores y un 25,2% suponiendo un récord para el programa y superando a Gran Hermano. Audiencias de Champions que dejan en ridículo a la televisión pública por no ser la que emita este tipo de programas de interés general y por la manipulación que la ha condenado a una posición testimonial en el panorama televisivo nacional.







Ante la cuestión de quién ganó el cara a cara la respuesta es clara: los dos partidos y los ciudadanos. Nos podemos poner a analizar el debate y es cierto que se vio más seguro, suelto y ágil a Rivera a la par de que el programa de Ciudadanos estaba claramente más avanzado y concretado que el de Podemos. Luego, se pueden criticar sus medidas como la del contrato único que puede significar una precariedad generalizada en el sistema laboral, la decisión de excluir a los sin papeles del sistema sanitario, la ambigüedad respecto a la Reforma Laboral y el abaratamiento del despido y en la derogación de la ley mordaza o la ocurrencia de subvencionar a los empresarios que contraten en precario. Medidas todas ellas tendentes a profundizar en la tónica neoliberal actual y que harán salivar a la oligarquía financiera del IBEX 35, a la troika y a Alemania. Medidas que pueden ser muy negativas para el 90% de los ciudadanos de este país. Pero todo ello  fue envuelto en una elegante y efectista retórica y eso es muy importante hoy en día.
Podemos parecía un quiero y no puedo pero recuperó parte de la frescura perdida y es importante destacar la amenaza a los sectores estratégicos oligopolísticos que tanto daño hacen a la ciudadanía mientras Ciudadanos juega a la ambigüedad (en esto no se diferencia C´s de los viejos partidos). No sé puede ser amigo de las eléctricas y de las personas que sufren cortes de luz en invierno y Ciudadanos juega a eso, lo mismo que en temas como la jubilación y la propuesta de Podemos de subir el salario mínimo interprofesional es necesaria en un país condenado a la precariedad laboral.
Pablo Iglesias ve necesario distribuir un poco la riqueza y, a partir de ahí, estás recuperando una clase media necesaria para España. Eso para Ciudadanos es repartir la pobreza; argumento Thatcheriano donde los haya.


Pero, como he señalado, el debate lo ganan los dos. La imagen de alternativa a lo viejo, la comunicación que transmiten es algo, desgraciadamente, rompedor en nuestro país. Eso demuestra que vamos años por detrás en términos de democracia y participación respecto a otros países ya que estos formatos (con sus variaciones múltiples) son algo muy habitual. El pueblo reclama este modelo, reclama otra forma de hacer política, pide que los políticos no se escondan tras una pantalla de plasma y se dediquen a hablar y a escuchar al otro. Lo dicho, no me importa quien ganara el debate; me importa que el domingo pasado el debate lo perdieron los partidos de la casta, los partidos que se esconden en sus sedes y se niegan a debatir.
Quizás consigamos sacar al PSOE de Ferraz; mucho más va a costar que el PP salga de su eterna burbuja y de sus casos de corrupción. 

Al día siguiente ya estaban tachando el debate de "charla de café". Demuestran que no se enteran, solo contemplan modelos precocinados y descafeinados en los que no haya margen a la improvisación; así cualquiera debate. 
No quieren pringarse, no quieren arriesgar, no quieren comunicar. Ese es su problema; sino quieren debatir que no debatan. El resto tiene el deber de hacerlo esté o no esté el PP. 
Al PP le interesa tener a la gente adormecida, drogada por los "sálvames", por el fútbol, por un tv pública que manipula y aburre hasta las ovejas. Dormir al pueblo y que dejen la política en manos de los políticos "profesionales". El debate del domingo demuestra su fracaso y demuestra que hay televisiones privadas que están ejerciendo de televisión pública. 

En definitiva, ojalá que esto no se quede ahí (y dado su éxito albergo esperanzas) y que dé comienzo una nueva era comunicativa entre los partidos políticos y despertemos de una vez del mal sueño del bipartidismo encorsetado y preprogramado.


"Si tienes palabras más fuertes que el silencio, habla. Si no las tienes, entonces guarda silencio" Eurípides.

viernes, 10 de julio de 2015

UN IRRESISTIBLE DESEO DE DERROTA (artículo de Santiago Alba Rico)

En relación al devenir de los últimos acontecimientos entorno a Podemos se han escrito varios artículos. Uno de los que me ha parecido más ilustrativos es el siguiente del que, además, os dejo su enlace si pincháis aquí.

Santiago Alba RicoEnsayista y filósofo
Podemos nació de un impulso mágico en relación con el cual ningún modelo organizativo podía dejar de ser decepcionante o banal. Todos sabemos la oportunidad que franqueó y las muchas cosas buenas que se han obtenido. Pero, empujados por la presión antagonista y por algunos errores comunicativos autolesivos, no sólo ha perdido su frescura sino que ha entrado en un precipicio organizativo “conservador” a veces inquietante, causa y efecto al mismo tiempo de la disfuncionalidad o inhabilitación de los órganos elegidos en Vistalegre, realmente plurales y prometedores pero atrapados en un “juego de tronos” que los ha vuelto inoperantes y a menudo frustrantes y dolorosos para sus propios miembros. Como colofón ahora, a pocos meses de las elecciones más importantes de la historia reciente de España y cuando ganar es menos una oportunidad que un deber político y moral, se convocan unas primarias semicandadas y a la carrera, primarias que, como era de temer, han desembocado en una lista “oficial” introspectiva con muy pocas posibilidades de movilizar gente normal para la campaña y para el voto. No es que los nombres que forman parte de ella no lo merezcan o no sean en algunos casos imprescindibles; es que no es una lista ni abierta ni plural ni de unidad popular; y no contiene ninguno de esos candidatos “de autoridad” que, a tenor del perfil del electorado, podrían marcar la diferencia.
¿Podría ocurrir algo peor que el hecho de que la dirección de Podemos declare su intención de no ganar las elecciones? Sí, que un grupo mixto de izquierdistas líquidos y sólidos se una con el propósito de que Podemos las pierda. En la lista de firmantes del manifiesto de Ahora en Común veo nombres ante los que me inclino con admiración intelectual y afecto personal. Estoy de acuerdo con ellos en su malestar y sé, porque los conozco, que obran con las mejores intenciones y a partir de los más altos principios. Pero con la suma de tantas virtudes —más el oportunismo estratégico de Alberto Garzón e IU, a los que nadie puede reprochar que aprovechen la ocasión— llegamos a un resultado paradójico e inquietante: en vísperas de las elecciones más importantes de la historia de España y cuando ganar es un imperativo moral, la crítica razonable a las primarias y a las listas oficiales propina el último empujón hacia el abismo. ¿Alguien con un mínimo de racionalidad común puede creer que esta iniciativa va a ser capaz de desbordar Podemos, apropiarse sus votantes y sumar todos los que faltan en el exterior para derrotar el bipartidismo? Seguro que muchos de los que participan en Ahora en Común obran a partir de una justificada alarma y se sienten a la altura de sus convicciones y de sus principios, pero la cuestión es más bien si no están por debajo del desafío histórico concreto ante el que nos encontramos. Sólo desde la abstracción más olímpica o desde la concreción más partidista puede ignorarse que, tanto si se trata de practicar la eutanasia a Podemos como de forzar a su dirección a una negociación, con este gesto se entra en una dinámica que, en el mundo concreto en el que vivimos, sólo puede ser perdedora. Perdedora para la gente normal que quiere ganar algo y no todo; perdedora para la gente que prefiere hacer una choza con un poco de paja antes que una majestuosa catedral con una gran derrota.
Es verdad que la gente normal -con la que hablo de Podemos en el pueblo de Castilla donde paso mis vacaciones- se mantiene completamente al margen de este deplorable “juego de tronos”. Pero por desgracia lee periódicos malos y ve malos canales de televisión y asisten a esta pugna en torno a Podemos y lo que entienden les da un poco de repelús. La gente normal, cuyo voto queremos, no identifica a la izquierda con Stalin o con Venezuela; eso les da un poco igual; la identifica con La Vida de Brian, es decir, con las divisiones sectarias, las miserias narcisistas y la incapacidad para ponerse de acuerdo. Eso sí quita votos. La gente no confía en políticos que no son capaces de dejar a un lado sus diferencias y ponerse de acuerdo. Seguimos con nuestros tics de madriguera de vieja izquierda; seguimos queriendo “tener razón” en las catacumbas, olvidando que no estamos en una asamblea cuatrogatuna sino delante de todo el mundo y que  por primera vez en décadas -si no nos lo impedimos a nosotros mismos- podríamos cambiar el país. Podemos hace la lista que menos puede convencer a la gente normal y Ahora en Común hace la oposición que más puede disuadir a la gente normal. Enhorabuena. Pocas veces se habrá visto tan poca altura de miras en una situación más favorable: una dirección tan descargada de razón y una razón crítica tan irresponsable.
La oferta que hacemos a los electores, de los que depende cualquier cambio, es ahora ésta: tenéis que elegir entre los que no quieren ganar y los que quieren perder. El peligro de que un sector de Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, refundara IU siempre ha existido, pero había que buscar una alternativa que no fuera resucitar a IU. Eso es lo que hace Ahora en común y para nada. Así que en las próximas elecciones, en lugar de confluencias sustractivas o no-confluencias disuasivas, nos vamos a encontrar con el milagro de la multiplicación del cero absoluto: dos Izquierdas Unidas (¡dos!) y no una sola, igualmente membranosas y contraproducentes, que obtendrán -digamos- el 10% y el 5%, con lo que juntas podrán formar ocho o diez grupos parlamentarios desavenidos, de vuelta poco a poco -en espiral contractiva- hacia los alvéolos mohosos de los que nunca deberíamos haber salido.
Es difícil ser de izquierdas; hay que estudiar mucho, leer mucho, debatir mucho. Pero más difícil es ser normal. Lo más difícil de todo, en cualquier caso, es ser de izquierdas y normal. Conozco sólo a tres personas y una está ya en el manicomio. Lo que hay en mí de izquierdista me inclina irresitiblemente hacia el maniobrerismo, el sectarismo, el justicierismo y el alineamiento de principio. Lo que hay en mí de normal (ese hombre normal que quiere votar a Podemos como a un bien pequeño y no a un mal menor) me inclina cada vez más a la misantropía. Entre tanto, ahí fuera, cuanto más llueve menos paraguas hay. Podemos lo ha hecho mal y Ahora en común lo ha hecho peor.  Pero ahora esa es la realidad real y la verdad verdadera con la que hay que contar para dar el próximo paso. Podríamos estar en otro sitio y en mejores condiciones y podemos limitarnos a echarnos la culpa unos a otros y endurecernos en nuestras posiciones. Me guardo mis rimpianti, mis reproches y mis rencores para cuando hayamos perdido o no podamos ganar. Ahora el realismo obliga -en vísperas de las elecciones más importantes de la historia de España y cuando aún es posible cambiar el país- a abordar la situación, de un lado y de otro, como si realmente las dos partes quisieran ganar. Y la gente normal, ahí fuera, existiera.
De aquí a septiembre, en definitiva, Podemos debe reaccionar, abrirse de verdad en todas direcciones, reapropiarse la ilusión de esa voluntad de cambio que ni Ahora en Común -ni ninguna otra fuerza- está en condiciones de capitalizar. Ahora en común es un error, pero también un síntoma. Señala el punto por el que Podemos puede romperse el espinazo. Si eso ocurre, no habrá ya alternativa posible y volveremos todos a frotarnos las patitas, como moscas ensimismadas, en un rinconcito del régimen del 2015, aún más sombrío, injusto y represor que el del 78. Podemos aún puede rectificar y generar ilusión; Ahora en Común aún puede aportar razón de otra manera. La gente normal, en resumen, aún podría ganar si no nos empeñamos en ser “de izquierdas” en un momento en el que sólo se nos reclama un poco de buen oído y un poco de buen juicio.

FIN DEL ARTÍCULO

Del artículo coincido con el fondo, con lo más importante, pero yo añadiría algunos matices.

En primer lugar, el suicidio político de Podemos lo está llevando a cabo la cúpula. Desde la Asamblea de Vistalegre, como bien se indica en el artículo, los desplantes a los orígenes de Podemos, a esa "alma" del 15M han sido continuos y cada vez más flagrantes.

Las primarias de Podemos, en especial las anunciadas para las generales, están "masticaditas" para que salga la lista oficialista. Se ha optado por una circunscripción única y un formato de listas "plancha", es decir la posibilidad de votar a un grupo completo deja sin opción a formar una lista plural en la que todas las voces puedan ser representadas.

La cúpula de Podemos, poco a poco, ha ido avanzando hacia un sistema de un partido comunista tradicional en el que se mantiene una apariencia de cara al exterior de democracia interna pero que, realmente, todo está muy guiado y hay poco o nulo espacio de la disidencia.
Como en el Partido Comunista Soviético habría un "congreso central" que se va reuniendo de una forma muy esporádica, en teoría anual, que sería asimilable a la asamblea. Ese Congreso elegiría un comité Central (aquí Consejo Ciudadano) que elegiría un Politburó (Consejo de Coordinación en Podemos). Asimismo, tenemos el cargo de Secretario General que es el que más manda y que gobierna con su consejo de Coordinación que él mismo propone y un consejo ciudadano elegido en lista plancha sin ninguna pluralidad.

Cierto es que Podemos es un partido donde la crítica interna existe con cierta fluidez pero es algo que la cúpula empieza a tender a apagar incluso con métodos cada vez más represivos.
Con este contexto era complicado pensar que no surgieran grupos "disidentes". Algunos con la voluntad inequívoca de destruir y otros, como se señala en el artículo, con ganas de retornar a los orígenes más sociales y menos burocráticos de Podemos.
Entiendo que puede ser una buena forma de presionar a la cúpula y que, al menos, escuchen lo que sus bases le están diciendo sobre el sistema de primarias. 
De cara a las elecciones y con los nombres que hay ahora no cabría posibilidad en este momento de aspirar a nada con dicha plataforma.

Pablo Iglesias y su consejo están convirtiendo Podemos en una maquinaria alejada de las bases en la creencia de que, de esa forma, se multiplicarían las posibilidades de ganar. En mi opinión, es una concepción totalmente equivocada. Donde Podemos más puede triunfar es llenando ese espacio de Democracia Radical, real y directa. Estoy de acuerdo en que el eje izquierda-derecha no es la solución; la solución está en otro modelo de partido que vaya más allá y se plantee la participación como un principio irrenunciable.

Como señala Alba Rico, la senda que todos seguimos ahora mismo nos lleva a la derrota inevitable ante las fuerzas financieras que gobiernan el país y que dirigen al PP y al PSOE. 
Podemos todavía tiene tiempo de replantearse su estrategia y decidir si quiere ser fuerza de gobierno o fuerza bisagra para el PSOE. Tiempo hay, pero el reloj no para y cada día que pasa avanzamos más hacia la segunda opción. Ojalá me equivoqué.

lunes, 25 de mayo de 2015

MAYO 2015: LLEGA LA PRIMAVERA DEMOCRÁTICA



Llegan vientos de cambio a España. Viento que viene de las plazas, de las calles.

Ayer en las elecciones municipales se constató la fuerza de las nuevas formaciones con la victoria de Ada Colau en Barcelona y la posibilidad de formar gobierno en Madrid por parte de la candidatura promocionada por Podemos y que encabezaba Manuela Carmena.



El bipartidismo está tocado pero ha frenado su caída que se venía preveyendo desde las elecciones europeas de hace un año. El Partido Popular y el Partido Socialista siguen teniendo una muy importante fuerza y siguen siendo las fuerzas más votadas por lo que falta mucho trabajo para echar a la vieja política de las instituciones.

Las elecciones constatan el ostracismo de UPyD y de Izquierda Unida (aunque el hundimiento de está última es menos espectacular). 

Lo peor de las elecciones ha vuelto a ser el amparo que ha ejercido buena parte de la ciudadanía ante la corrupción. Aunque el Partido Popular ha sido castigado en votos en lugares como en Valencia, siguen siendo la lista más votada (aunque todo indica que perderán el sillón); no deja de ser signo de una sociedad con baja cultura democrática.

Pero es una extraordinaria noticia la entrada de estas fuerzas en labores de gobierno que proponen nuevas formas de hacer democracia; más participativas, asamblearias y con más transparencia.
Hay esperanza para España, después de todo.

domingo, 10 de mayo de 2015

DESMONTANDO A CIUDADANOS

Al hilo de mi anterior entrada viene muy bien este vídeo para explicar qué es Ciudadanos, en qué consisten sus propuestas y qué o quién está detrás de este auge tan repentino en un partido con nueve años de vida.

Disfrutadlo porque no tiene desperdicio.



martes, 28 de abril de 2015

CIUDADANOS: EL CAMBIO LAMPEDUSIANO




En los últimos meses hemos asistido al crecimiento espectacular de un partido que ya no es tan nuevo porque tiene 9 años.

Nació un poco a la par que UPyD en un contexto regional (Cataluña) pero con una ideología similar buscando la transversalidad a través de una ambigüedad calculada en casi todo menos en la cuestión nacional donde son participes del "candado" constitucional y contrarios a cambiar un ápice el estado de las autonomías.

El éxito, como en el caso de UPyD, fue relativo pues, aunque han ido creciendo en representación, siempre quedaron lejos de ser alternativa seria de gobierno.

Con el surgimiento de Podemos, en el que los medios de comunicación han tenido mucho que ver (lógico teniendo en cuenta las audiencias que llevan los miembros de Podemos a las televisiones), ha surgido un sentimiento palpable de inquietud en las oligarquías financieras que nos gobiernan de facto.

Las encuestas mostraban un crecimiento imparable de Podemos y estas oligarquías temían que su posición de privilegio pudiese peligrar.
Entonces se empezaron a lanzar campañas mediáticas contra Podemos: filoetarras, chavistas, bolivarianos, estalinistas... 
Al comprobar que no daban resultado, entonces acudieron a un plan B.

¿Y si lanzamos un Podemos de derechas? Un partido que compita con Podemos por esos votos de personas indignadas por el saqueo de este país pero que, a la hora de la verdad, no cambie el fondo de la cuestión.
Es el viejo cambio lampedusiano (cambiar algo para que todo siga igual).

El partido de Albert Rivera empieza a retratarse como una alternativa al PP. 
Esto me parece genial, creo que es bueno que la derecha de este país se renueve urgentemente y ahí creo que Ciudadanos tiene algo interesante que aportar.

Pero es necesario que la ciudadanía sepa a lo que está votando. Está votando la opción del IBEX35, está votando la subida del IVA del pan, leche, frutas, medicamentos, sillas de ruedas y demás productos básicos y la bajada del IVA de los yates de lujo; está votando por la exclusión de colectivos en riesgo de exclusión del sistema sanitario; está votando en algunos casos a imputados por delitos de corrupción: Antonio Sánchez (nº22 en las europeas del año pasado), Miguel Cazorla (en Almería), Fernando Mut y algunos más que podéis comprobar en este enlace y se está votando mantener a alcaldes del PP ya que Ciudadanos tenderá a pactos con la derecha retrógada.

En definitiva, Ciudadanos es un más de lo mismo bajo una fachada más moderna pero con el problema de seguir la pauta en las políticas que tanto sufrimiento ha generado a la población española.
Ciudadanos está con los banqueros, con los grandes empresarios y con las políticas del laissez faire.