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miércoles, 9 de noviembre de 2016
VUELTA AL FASCISMO
Pues ya está aquí. Después de un intenso año en electoral no solo en nuestro país sino tambien a nivel mundial como el referéndum del Bréxit, ayer se consumó lo que muchos no querían ni plantearse: Donald Trump se ha convertido en el cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos.
La verdad es que no ha sido el mejor año para las empresas demoscópicas. Se puede decir que tras lo de España y el Bréxit lo mejor que pueden hacer es esconderse en un lugar profundo ya que no han dado una.
Aunque en este caso me gustaría matizar el fracaso de las encuestas. Cierto es que la mayoría de las encuestas daban a Hillary Clinton ganadora pero no menos cierto es que, cuando salió a flote la investigación del FBI, la tendencia fue favorable a Trump. Y eso es lo más importante en las encuestas, más que analizar los resultados totales creo interesante ver quién está subiendo y quién va hacia abajo.
Pero analicemos el por qué un candidato tan peculiar como este Donald Trump ha conseguido llegar a la White House teniendo al alcance de su dedo índice el "botoncito" de la bomba atómica.
La verdad es que la victoria de Trump no es un hecho aislado de Estados Unidos sino que presenta una tendencia mundial.
Las democracias occidentales viven la mayor crisis desde el fin de la I Guerra Mundial. Crisis que viene motivada por múltiples factores: crisis económicas, terrorismo internacional, crisis de valores sociales, corrupción, desigualdad...
En este marco y, como ocurrió tras la I Guerra Mundial, se genera un gran caldo de cultivo para que movimientos populistas con carácter xenófobo, excluyente y que propugnan la cerrazón del país a "enemigos externos" junto a un ultranacionalismo exacerbado consigan captar el voto de mayorías que suponen las clases medias de raza blanca y los votos de masas sin estudios que han sufrido las inclemencias del sistema político y económico.
Antes se les llamaban Fascismos; ahora me voy a permitir el lujo de señalarlos como los neofascismos ya que se trata de movimientos con un ligero lavado de imagen y que no se atreven del todo a cuestionar la democracia en sí. Participan en el sistema con el convencimiento de poder ganar en él.
Si echamos la vista atrás, Mussolini alcanza el poder con un golpe de Estado en 1922 y Hitler intentó un golpe de Estado antes de consolidar su poder en unas elecciones amañadas.
Por lo tanto, Trump contaba con un contexto propicio para llevar a cabo un discurso fácil y populista en el que señalase a enemigos externos pero que están dentro del país: latinos, árabes, refugiados, etc.
Y, como he señalado se trata de una tendencia mundial. En junio ya asistimos al inicio de la salida de Gran Bretaña de la UE y en muchos países como en Francia con Le Pen o en Alemania los movimientos de extrema derecha están alcanzando grandes cotas de poder.
En España no ha pasado. A pesar de que el cuñadismo español quiera buscar comparaciones entre Podemos y los neofascismos lo cierto es que el espacio político que ocupa Podemos es completamente opuesto: voto urbanita, gente con estudios y con poco apoyo rural.
La realidad es que el espacio populista lo tiene muy consolidado en España el PP.
Pero volviendo al caso de Trump; no deja(ría) de resultar sorprendente que un multimillonario parido por el sistema actual se presente como un rupturista capaz de aglutinar el descontento social sino fuera porque lo hemos visto cientos de veces. Gente que vota contra sus intereses movidos por sentimientos nacionalistas que confunden con el patriotismo.
Nunca Estados Unidos había tenido un candidato tan polémico y excéntrico y eso ya es decir puesto que ha tenido a tipos muy peculiares: recuerdo a Andrew Jackson que se negaba a cumplir disposiciones del Tribunal Supremo sobre el trato a los indígenas; a Ronald Reagan o al propio George W. Bush. Pero ninguno de estos generaba tanta polémica concentrada en su persona antes de acceder al poder.
Tampoco podemos obviar la floja candidatura demócrata. Hillary Clinton era una política demasiado establishment para pelearle a Trump la Presidencia. Representa el ala derecha del Partido Demócrata como lo hizo su marido Bill en su día.
Además, cuenta con una pesada mochila. Decisiones como el voto a favor en la Guerra de Irak no se lo han puesto nunca muy fácil.
Clinton ganó las primarias a Bernie Sanders que hubiera resultado un candidato mucho más progresista hasta el punto de que se le considera socialista. Quizá demasiado de izquierdas para un país tan liberal en lo económico pero hubiera resultado ideal como contraposición a Trump.
Clinton ha resultado un fiasco de poco carisma y muchas dudas sobre su propia persona. Ha recibido más votos por el rechazo a Trump que por la ilusión por ella; todo lo contrario a Barack Obama.
Puestos a buscar una mujer para la Casa Blanca, creo que la propia Michelle Obama hubiera sido una mucho mejor candidata.
Y ahí entroncamos con ese legado de Obama. Legado que, con un Congreso y Senado republicanos, tiene todos los visos de esfumarse.
Lo que ha costado legislar por el cambio climático, por la sanidad, por el desbloqueo con Cuba y lo fácil que, en una noche, todo lo logrado en ocho años cae por un precipicio.
El futuro está por escribirse. Hay muchos lobbies de poder en Estados Unidos (muchos muy visibles puesto que no tienen ni que esconderse) y el margen para un Presidente siempre está delimitado como vimos con Obama pero lo que parece claro es que estamos ante una crisis de las democracias occidentales, una crisis del sistema que muchos no han querido ver y que ya llevaba una serie de advertencias dadas.
Yo por si acaso iría mirando como están los pisos en Marte...
viernes, 2 de septiembre de 2016
OBAMA: LEGADO DEL PRESIDENTE "STING"
Parece que fue ayer pero en noviembre de este mismo se cumplirán ocho años desde la victoria de Barack Hussein Obama en las elecciones presidenciales en las que arrasó a John McCain y le valieron para convertirse en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos.
Obama irrumpió en el panorama nacional estadounidense cual huracán que arrasa a sus adversarios.
Y todo a pesar de que Hillary Clinton partía como clara favorita en el bando demócrata, pero el anhelo por ver a un país de tradición esclavista tener a un presidente negro, unido a su carisma y a sus discursos "kennedianos" dieron como resultado una oleada de ilusión que desbordó las previsiones de todos sus contrincantes.
Obama ganó la partida a Hillary Clinton en unas primarias que ya quisieran para sí los partidos españoles. Se pueden recordar multitud de debates entre los candidatos y la posibilidad de votar de cualquier simpatizante, algo impensable en nuestro país (sobre todo lo de los debates) aunque, eso sí, como contrapartida lleva al sistema más bipartidista imaginable.
Derrotada Hillary Clinton (y, posteriormente incorporada como Secretaria de Estado), Obama no tuvo problemas para ganar las presidenciales a un Partido Republicano muy mermado por las políticas de George Bush y por la profusión en el partido de ideologías de extrema derecha encarnadas en el denominado Tea Party.
Las dificultades empezaron a venir después y es que, podemos decir que Obama es víctima de sus propias expectativas, de lo que hoy se conoce como hype.
La desbordante ilusión que generó Obama llevó a pensar a mucha gente, y no precisamente todos de su propio país, a que los cambios en el panorama político, social, económico e internacional iban a ser tan profundos y significativos que traería poco menos un nuevo orden mundial.
En primer lugar, nos debemos de poner en contexto. Estados Unidos es un país increíblemente complejo. Es tan complejo que conviven realidades tan divergentes como grupos científicos del más alto nivel (como la NASA) con fanatismos religiosos tan arraigados en la sociedad y las instituciones que se llega al punto que en muchos centros escolares todavía se estudia el Creacionismo.
Por lo general, se trata de un país muy conservador. La economía de libre mercado es axiomática e indiscutible. Estamos hablando de un país donde no se dio realmente un Estado del Bienestar o, al menos, no como lo conocemos en Europa. Un país donde se defiende a capa y espada (nunca mejor dicho) el derecho a portar armas pero donde instaurar un sistema sanitario universal es tachado de poco menos que de comunista. Un país donde se reconocen los lobbies y se admite sin pudor y legalmente que financien a los partidos políticos, como la célebre Asociación Nacional del Rifle.
Con esas y muchas más contradiciones tuvo que lidiar Obama desde su primer día. Un Obama que, tampoco nos engañemos, no era precisamente un radical socialista pero, probablemente, sea el presidente más progresista y social que pueda aceptar la población de EE.UU.
Si nos vamos a su legado en política nacional, está claro que su logro más reseñable es la instauración del Obama Care. Se trata de algo remotamente asimilable a un sistema sanitario europeo pero, al fin y al cabo, un comienzo.
La reforma inicial que pretendía Obama era mucho más ambiciosa pero la fuerte oposición del partido de la oposición y, especialmente, de su propio partido pusieron coto a la implantación de un sistema sanitario asimilable a los sistemas europeos.
Estamos ante un país en el que si enfermas y no dispones de seguro quedas a merced de la caridad privada. Incluso disponiendo de seguro, eso no garantiza absolutamente nada. Pongo un ejemplo, si un ciudadano tiene un seguro de un año y contrae una enfermedad de larga duración, al caducar el seguro no se lo van a renovar y va a quedar expuesto a sus posibilidades económicas.
La reforma de Obama es intervencionista con las aseguradoras ya que pone topes económicos haciendo los seguros accesibles a las personas con enfermedades. Asimismo, "obliga" a los ciudadanos a adquirir un seguro bajo pena de multa en forma de impuestos más altos. Esta segunda parte tiene un tinte más liberal ya que implica que personas sanas tengan su seguro esperando que el mercado regule a unos precios más asequibles.
Por último, pero no menos importante, la reforma prevee subsidios para las personas que no pueden pagarse dicho seguro.
La contestación que tuvo esta reforma fue feroz desde el bando republicano, que se comprometió a derogarla en cuanto pudiera, y desde su propio partido hasta el punto de haberse llevado al Tribunal Supremo que resolvió en favor de Obama a pesar del tinte conservador de dicho tribunal.
En definitiva, su gran promesa y reforma suponen la mejor metáfora de lo que ha sido el tránsito de Obama en la Casa Blanca: la expectativa cumplida a medias. Ello propicia, en muchas ocasiones, una frustración enorme en la ciudadanía (no ya de Estados Unidos) sino en la del mundo que esperaba que fuera ese gran líder del siglo XXI, esa gran esperanza en la política mundial cuando deberíamos ser conscientes que, para empezar, en política no solo mandan los dirigentes votados por la ciudadanía; en algunos casos son meros títeres.
Otro fracaso ha sido el de la restricción de armas. Estados Unidos es un país en el que la Constitución a través de su segunda enmienda garantiza el derecho a portar armas. Por lo tanto, se trata de una norma para los cincuenta estados que deja poco margen a la legislación.
A lo largo de los últimos años el país ha asistido a masacres que han sido facilitadas por la extrema sencillez para acceder a un arma. Casos como el de la masacre del instituto Columbine con 15 muertos u otras más recientes como el atentado en el local gay de Orlando o la masacre de Aurora en 2012. Raro es el año en el que no acontece algún suceso de esta índole.
A pesar de los intentos de Obama de restringir el acceso a las armas se ha encontrado con el bloqueo del Congreso y, en especial, del Partido Republicano que es financiado, entre otros, por el lobby de las armas, la Asociación Nacional del Rifle.
La política económica de Barack Obama puede considerarse keynesiana teniendo en cuenta las características de la economía y sociedad americanas.
A pesar de ver incrementado el gasto social con diversas medidas destinadas a estimular la economía y a paliar mínimamente las enormes desigualdades, el déficit no ha parado de descender desde el terrible año de 2009.

fuente: Expansión
Una vez más, se pone en tela de juicio la falacia liberal por la cual se teoriza acerca de la pasividad que debe mantener el estado en la economía.
El otro gran caballo de batalla para Estados Unidos ha sido la política exterior y la, íntimamente relacionada cuando hablamos de este país, la militar.
En este caso, hemos asistido a fracasos como el incumplimiento de la promesa de cerrar el centro de detención y torturas de Guantánamo también con el freno del Congreso.
Obama cerró la intervención americana de Irak dejando tras de sí una terrible
inestabilidad, caldo de cultivo para los nuevos movimientos terroristas.
Otros focos, como Siria o Libia, han sufrido intervenciones de Estados Unidos. Estamos ante dictadores (Gadafi, al assad...) que acceden al poder gracias al apoyo Occidente liderada por Estados Unidos hasta que dejan de ser meros títeres de sus intereses. En ese momento, no se duda en intervenir aun a costa de dejar países desolados como el propio Irak.
El Imperialismo que ha practicado Estados Unidos no se ha basado nunca en la adhesión de nuevos territorios sino en el control político-económico a través de dictaduras títeres que favorecen a sus intereses sin importar la represión y el sufrimiento que ocasionan en su población.
Quizás su mayor éxito en el exterior ha sido la apertura del dialogo con Cuba y el anuncio del fin del bloqueo de la isla que dura desde 1960 en plena Guerra Fría con la URSS.
En lo que respecta al cambio climático, la administración de Obama se ha mostrado mucho más sensible a esta cuestión que su antecesor republicano pero, como ha sido tónica en su última etapa, se ha visto bloqueado por la mayoría republicana.
Muchas de las medidas estrella de Obama, como hemos visto, han sido frenadas en seco por una oposición que ostenta mayoría en el congreso. Esto no ha sido siempre así y se puede achacar a Obama que solo ha presentado sus medidas más atrevidas cuando ya no podían ser aprobadas. No deja de ser cierto pero también hay que recalcar que los presidentes americanos tienden a lanzar sus apuestas más arriesgadas en sus segundos mandatos ya que tienen la imposibilidad de presentarse a una tercera legislatura y no tienen nada que perder a nivel personal.
El presidente sting (aguijón, como le gusta que le llamen) deja luces y sombras. Un tipo con una oratoria magnifica y muy carismático que ha roto muchos prejuicios en el país y ha supuesto un simbólico avance en la lucha por la igualdad racial en un país en el que, a menudo, vemos muertes de negros causadas por prejuicios raciales.
Una política económica opuesta a la que se ha llevado en estos lares en los últimos años que le ha servido al país para salir de su crisis pero en cuestiones de legado, de trascendencia política, las medidas estrella del presidente no se han llevado a cabo o lo han hecho solo a medias (como la reforma sanitaria).
Veremos si el país elige ahora a su primera mujer como Presidenta o bien tira hacia un candidato no solo de extrema derecha, sino al que parece faltarle algún que otro tornillo como a Donald Trump pero, al mismo tiempo, tremendamente populista lo que le ha granjeado grandes apoyos de las clases medias a sus medidas xenófobas.
El futuro lo dirá...
Obama irrumpió en el panorama nacional estadounidense cual huracán que arrasa a sus adversarios.
Y todo a pesar de que Hillary Clinton partía como clara favorita en el bando demócrata, pero el anhelo por ver a un país de tradición esclavista tener a un presidente negro, unido a su carisma y a sus discursos "kennedianos" dieron como resultado una oleada de ilusión que desbordó las previsiones de todos sus contrincantes.
Obama ganó la partida a Hillary Clinton en unas primarias que ya quisieran para sí los partidos españoles. Se pueden recordar multitud de debates entre los candidatos y la posibilidad de votar de cualquier simpatizante, algo impensable en nuestro país (sobre todo lo de los debates) aunque, eso sí, como contrapartida lleva al sistema más bipartidista imaginable.
Derrotada Hillary Clinton (y, posteriormente incorporada como Secretaria de Estado), Obama no tuvo problemas para ganar las presidenciales a un Partido Republicano muy mermado por las políticas de George Bush y por la profusión en el partido de ideologías de extrema derecha encarnadas en el denominado Tea Party.
Las dificultades empezaron a venir después y es que, podemos decir que Obama es víctima de sus propias expectativas, de lo que hoy se conoce como hype.
La desbordante ilusión que generó Obama llevó a pensar a mucha gente, y no precisamente todos de su propio país, a que los cambios en el panorama político, social, económico e internacional iban a ser tan profundos y significativos que traería poco menos un nuevo orden mundial.
En primer lugar, nos debemos de poner en contexto. Estados Unidos es un país increíblemente complejo. Es tan complejo que conviven realidades tan divergentes como grupos científicos del más alto nivel (como la NASA) con fanatismos religiosos tan arraigados en la sociedad y las instituciones que se llega al punto que en muchos centros escolares todavía se estudia el Creacionismo.
Por lo general, se trata de un país muy conservador. La economía de libre mercado es axiomática e indiscutible. Estamos hablando de un país donde no se dio realmente un Estado del Bienestar o, al menos, no como lo conocemos en Europa. Un país donde se defiende a capa y espada (nunca mejor dicho) el derecho a portar armas pero donde instaurar un sistema sanitario universal es tachado de poco menos que de comunista. Un país donde se reconocen los lobbies y se admite sin pudor y legalmente que financien a los partidos políticos, como la célebre Asociación Nacional del Rifle.
Con esas y muchas más contradiciones tuvo que lidiar Obama desde su primer día. Un Obama que, tampoco nos engañemos, no era precisamente un radical socialista pero, probablemente, sea el presidente más progresista y social que pueda aceptar la población de EE.UU.
Si nos vamos a su legado en política nacional, está claro que su logro más reseñable es la instauración del Obama Care. Se trata de algo remotamente asimilable a un sistema sanitario europeo pero, al fin y al cabo, un comienzo.
La reforma inicial que pretendía Obama era mucho más ambiciosa pero la fuerte oposición del partido de la oposición y, especialmente, de su propio partido pusieron coto a la implantación de un sistema sanitario asimilable a los sistemas europeos.
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| campaña contra el Obama Care tachándolo de comunista |
La reforma de Obama es intervencionista con las aseguradoras ya que pone topes económicos haciendo los seguros accesibles a las personas con enfermedades. Asimismo, "obliga" a los ciudadanos a adquirir un seguro bajo pena de multa en forma de impuestos más altos. Esta segunda parte tiene un tinte más liberal ya que implica que personas sanas tengan su seguro esperando que el mercado regule a unos precios más asequibles.
Por último, pero no menos importante, la reforma prevee subsidios para las personas que no pueden pagarse dicho seguro.
La contestación que tuvo esta reforma fue feroz desde el bando republicano, que se comprometió a derogarla en cuanto pudiera, y desde su propio partido hasta el punto de haberse llevado al Tribunal Supremo que resolvió en favor de Obama a pesar del tinte conservador de dicho tribunal.
En definitiva, su gran promesa y reforma suponen la mejor metáfora de lo que ha sido el tránsito de Obama en la Casa Blanca: la expectativa cumplida a medias. Ello propicia, en muchas ocasiones, una frustración enorme en la ciudadanía (no ya de Estados Unidos) sino en la del mundo que esperaba que fuera ese gran líder del siglo XXI, esa gran esperanza en la política mundial cuando deberíamos ser conscientes que, para empezar, en política no solo mandan los dirigentes votados por la ciudadanía; en algunos casos son meros títeres.
Otro fracaso ha sido el de la restricción de armas. Estados Unidos es un país en el que la Constitución a través de su segunda enmienda garantiza el derecho a portar armas. Por lo tanto, se trata de una norma para los cincuenta estados que deja poco margen a la legislación.
A lo largo de los últimos años el país ha asistido a masacres que han sido facilitadas por la extrema sencillez para acceder a un arma. Casos como el de la masacre del instituto Columbine con 15 muertos u otras más recientes como el atentado en el local gay de Orlando o la masacre de Aurora en 2012. Raro es el año en el que no acontece algún suceso de esta índole.
A pesar de los intentos de Obama de restringir el acceso a las armas se ha encontrado con el bloqueo del Congreso y, en especial, del Partido Republicano que es financiado, entre otros, por el lobby de las armas, la Asociación Nacional del Rifle.
La política económica de Barack Obama puede considerarse keynesiana teniendo en cuenta las características de la economía y sociedad americanas.
A pesar de ver incrementado el gasto social con diversas medidas destinadas a estimular la economía y a paliar mínimamente las enormes desigualdades, el déficit no ha parado de descender desde el terrible año de 2009.

fuente: Expansión
Una vez más, se pone en tela de juicio la falacia liberal por la cual se teoriza acerca de la pasividad que debe mantener el estado en la economía.
El otro gran caballo de batalla para Estados Unidos ha sido la política exterior y la, íntimamente relacionada cuando hablamos de este país, la militar.
En este caso, hemos asistido a fracasos como el incumplimiento de la promesa de cerrar el centro de detención y torturas de Guantánamo también con el freno del Congreso.
Obama cerró la intervención americana de Irak dejando tras de sí una terrible
inestabilidad, caldo de cultivo para los nuevos movimientos terroristas.
Otros focos, como Siria o Libia, han sufrido intervenciones de Estados Unidos. Estamos ante dictadores (Gadafi, al assad...) que acceden al poder gracias al apoyo Occidente liderada por Estados Unidos hasta que dejan de ser meros títeres de sus intereses. En ese momento, no se duda en intervenir aun a costa de dejar países desolados como el propio Irak.
El Imperialismo que ha practicado Estados Unidos no se ha basado nunca en la adhesión de nuevos territorios sino en el control político-económico a través de dictaduras títeres que favorecen a sus intereses sin importar la represión y el sufrimiento que ocasionan en su población.
Quizás su mayor éxito en el exterior ha sido la apertura del dialogo con Cuba y el anuncio del fin del bloqueo de la isla que dura desde 1960 en plena Guerra Fría con la URSS.
En lo que respecta al cambio climático, la administración de Obama se ha mostrado mucho más sensible a esta cuestión que su antecesor republicano pero, como ha sido tónica en su última etapa, se ha visto bloqueado por la mayoría republicana.
Muchas de las medidas estrella de Obama, como hemos visto, han sido frenadas en seco por una oposición que ostenta mayoría en el congreso. Esto no ha sido siempre así y se puede achacar a Obama que solo ha presentado sus medidas más atrevidas cuando ya no podían ser aprobadas. No deja de ser cierto pero también hay que recalcar que los presidentes americanos tienden a lanzar sus apuestas más arriesgadas en sus segundos mandatos ya que tienen la imposibilidad de presentarse a una tercera legislatura y no tienen nada que perder a nivel personal. El presidente sting (aguijón, como le gusta que le llamen) deja luces y sombras. Un tipo con una oratoria magnifica y muy carismático que ha roto muchos prejuicios en el país y ha supuesto un simbólico avance en la lucha por la igualdad racial en un país en el que, a menudo, vemos muertes de negros causadas por prejuicios raciales.
Una política económica opuesta a la que se ha llevado en estos lares en los últimos años que le ha servido al país para salir de su crisis pero en cuestiones de legado, de trascendencia política, las medidas estrella del presidente no se han llevado a cabo o lo han hecho solo a medias (como la reforma sanitaria).
Veremos si el país elige ahora a su primera mujer como Presidenta o bien tira hacia un candidato no solo de extrema derecha, sino al que parece faltarle algún que otro tornillo como a Donald Trump pero, al mismo tiempo, tremendamente populista lo que le ha granjeado grandes apoyos de las clases medias a sus medidas xenófobas.
El futuro lo dirá...
domingo, 7 de junio de 2015
CAJA MUSICAL: BORN IN THE USA DE BRUCE SPRINGSTEEN
Hoy os traigo un tema que resulta polémico hasta en su interpretación. Se trata de Born in the USA de Bruce Springsteen.
Bruce Springsteen es conocido como The Boss y su carrera musical abarca más de cinco décadas dedicadas sobre todo al rock. El album Born in the USA es de los más populares y fue lanzado en 1984.
Dicho tema es claramente reivindicativo y ataca la Guerra del Vietnam. Es un tema pacifista.
Curiosamente, se malinterpretó y fue utilizado en la campaña presidencial de 1984 aprovechándose el estribillo inicial. Lo que era una canción protesta fue empleado para ensalzar el patriotismo americano.
Un patriotismo que critica con sarcasmo, un patriotismo belicista, un país que no trata como debería a sus veteranos de guerra.La Guerra del Vietnam supuso un cambio en la mentalidad americana. Hasta ese momento, los americanos tendían a unirse en tiempos de guerra y no cuestionar ni la guerra en sí ni a la administración.
Con la Guerra del Vietnam no ocurrió lo mismo. Los americanos por primera vez, no comprendían las causas de la guerra en aquel país tan pequeño e insignificante para ellos; por primera vez protestaron y se amotinaron contra una guerra injusta e imperialista.
Mucha culpa la tuvo el movimiento pacifista que vivió un auténtico auge en los 60. Hay reside el éxito de un movimiento: en cómo es capaz de cambiar la mentalidad de las masas; no en el éxito a corto plazo que es muy difícil.
Pues sin más, os dejo el tema aquí para que disfrutéis.
martes, 14 de abril de 2015
EL TTIP: GOLPE DE ESTADO CONTRA LA CIUDADANÍA
Unos meses llevamos escuchando que se está negociando el denominado TTIP entre Estados Unidos y la Unión Europea.
Las negociaciones las dirige la Comisión Europea (una de las instituciones de la troika) y se están llevando a cabo con una opacidad extrema.
Este es el modelo "democrático" en el que vivimos. Un modelo en el que, no solo el ciudadano no cuenta en las decisiones, sino que tampoco se le informa de lo que se está llevando a cabo y se le engaña sistemáticamente.
¿Qué va a suponer el TTIP? Nos han estado vendiendo que va a suponer una mayor inversión comercial ya que va a eliminar barreras comerciales y va a crear nuevas oportunidades de empleo.
La realidad es que se trata de desregularizar muchos aspectos de la economía con la consecuente disminución de derechos para los trabajadores mientras los mismos de siempre consiguen que sus bolsillos estén a rebosar de billetes.
De está manera, los Estados se tendrán que adherir al tratado sin posibilidad de enmiendas ya que, si finalmente lo aprueban el 55% de los Estados que representen el 65% de la ciudadanía quedaría íntegramente aprobado. Por supuesto, no se preveen referendos ciudadanos.
Los trabajadores verán reducidos sus derechos. Estados Unidos solo ha suscrito 2 de los 8 convenios colectivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), habría una limitación mayor de los derechos de representación de los trabajadores y el riesgo de bajadas salariales.
La otra cara sería la de las privatizaciones de servicios públicos, tan de moda en este contexto político-económico ya que se establecería una lista muy reducida de servicios "no privatizables" y se estaría negociando la liberalización de más sectores en favor de compañías americanas; y cuidado con la sanidad...Esa es nuestra Unión; es la dictadura de los mercados disfrazada de democracia y libertad. En realidad, es el "crimen perfecto". Con esa apariencia de libertad se da una imagen muy positiva entre la ciudadanía.
Pero ya hemos visto en España, como cuando la ciudadanía se rebela contra este sistema; se activan mecanismos de autodefensa muy autoritarios como es la ley mordaza
martes, 6 de enero de 2015
BUTACA VACÍA: THE INTERVIEW (LA ENTREVISTA)
Pocas películas han levantado tanto revuelo en los últimos años como está The Interview y no precisamente por su calidad.
La película, como sabréis, caricaturiza la figura del líder norcoreano Kim Jong-Un. Sony recibió varios ataques para que no estrenara la película.
Finalmente, la película se terminó estrenando en unos cuantos cines independientes de Estados Unidos. Más que nunca tiene sentido el título de esta sección.
Además, se puede descargar legalmente de varias plataformas como Google Play, Youtube o https://www.seetheinterview.com/y, por supuesto, de otras maneras menos, ejem, "ortodoxas".
Algunos malpensados vemos todo este rollo de no estrenarla ahora, de ahora estrenarla... como una estrategia comercial para aumentar lo que hoy llamamos hype (espectación).
El argumento se centra en un presentador de un show de telebasura (casi del corte de Sálvame) y su productor encarnados respectivamente por James Franco (Spiderman 2 y 3) y Seth Rogen (Malditos Vecinos).
Franco está realmente bien en su interpretación del típico presentador de magazine vespertino y su personaje es lo mejor de la película con permiso del actor que interpreta al líder norcoreano, Randall Park, que consigue un gran parecido con el personaje y nos saca alguna sonrisa en alguna escena.
El humor empleado en el film es facilón y poco político, rozando lo escatológico. El guión me ha parecido flojo ya que desaprovecha la gran figura que podría haber sido Kim Jong-Un para una película de estos tintes. Incluso El Dictador aprovechaba más a su protagonista.
En resumen, se trata de una película decepcionante que no está a la altura de las espectativas generadas en ella ni de las reivindicaciones que ha levantado. De hecho ya tiene varias nominaciones para los premios Razzie (los anti-oscars)
Si esperáis una cinta con una gran crítica política y un humor ácido iros olvidando.
Como comedia del estilo de dos tontos muy tontos tiene un pase.
VALORACIÓN: 2/5
martes, 30 de diciembre de 2014
2014: AÑO DE CONVULSIONES
2014 ha sido un año ligado a la tensión internacional marcado por conflictos bélicos y movimientos sociales.
Por una parte el asunto de Ucrania y la invasión de la península de Crimea por parte de la Rusia de Putin.
Esto generó una gran tensión que ha desembocado ahora en una nueva estrategia petrolífera por parte de Estados Unidos con el objetivo de hundir a países dependientes como Rusia y, de paso, Venezuela.
En el punto más caliente de este conflicto se derribó un avión de Malaysia airlines. Fue el segundo desastre tras el avión desaparecido en Asia. Hoy se han hallado los primeros restos de este avión.
Todo esto ha desembocado en una guerra civil entre prorusos y proeuropeos en la que hemos visto a ciudades como kiev ser pasto de las llamas.
El otro gran foco ha estado en el Estado Islámico. Se trata de un grupo extremadamente radical sumí que ha presentado innovaciones como el uso de internet y redes sociales para reclutar personas.
Es un grupo extremadamente peligroso que se ha asentado en Irak y Siria.
Parece ser que buscan personas con ansias de matar. Sus atroces y brutales acciones buscan generar miedo. Se trata de emplear la violencia más extrema para alcanzar notoriedad y generar ese miedo a la par que publicidad.
En Estados Unidos ha reverdecido el viejo conflicto racial a raíz de muertes de afroamericanos a manos de policías que han quedado libres de culpa según la justicia.
Desde aquí recuperamos la historia racial de Estados Unidos a través de análisis de clásicos del cine (y no tan clásicos como CSA) como Lo que el viento se llevó o El nacimiento de una nación .
Finalizando el año hemos asistido al deshielo en las relaciones Cuba-Estados Unidos en el inicio de un proceso de apertura con un futuro muy incierto.
En dicho proceso tuvo una importante labor de mediación el Papa Francisco. Dicho Papa nos está haciendo creer a algunos en la posibilidad de la salvación moral de la Iglesia; cosa que está muy lejos todavía y hay que apuntar que las acciones del Papa son, en su mayoría, simbólicas (que está muy bien pero hay que ir a más).
2014 acaba con el anuncio de la convocatoria de elecciones en Grecia. Syriza se postula como el favorito para hacerse con el poder. Se trata de un movimiento similar a Podemos en España y que refleja el hastío por el austericidio que Alemania ha impuesto a los países del sur de Europa. La democracia se impone, las bolsas tambalean.
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jueves, 18 de diciembre de 2014
!VIVA CUBA LIBRE!
Ayer saltó a la luz una gran sorpresa: se abre el dialogo entre Estados Unidos y Cuba.
Barack Obama y Raúl Castro comparecieron públicamente para anunciar que se restablecen las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Asimismo, se procede a un intercambio de prisioneros entre ambos países y La Habana ha anunciado una amnistía para los presos políticos.
Las relaciones entre ambos países llevaban oficialmente congeladas desde 1961 en el contexto de la Guerra Fría y la Crisis de los Misiles de Cuba así como otros hechos como el intento de invasión de Bahía de Cochinos.
Desde entonces Estados Unidos lleva manteniendo un bloqueo naval a la isla.
Todo esto estaba enardecido en la idea de que América Latina (y más Cuba) es el patio trasero de Estados Unidos.
| Kennedy y Kruschov en una metáfora de la "casi" guerra nuclear |
Pero no desesperéis todavía. Hay opciones serias de que algunos cambien de opinión. Hay muchas empresas interesadas en esto para hacer caja y es seguro de que van a hacer lobby con esos congresistas y senadores tan "convencidos" con sus ideales.
Desde la retirada de Castro, Cuba inició tímidas reformas aperturistas que parecían se iban a quedar ahí.
El bloqueo a Cuba no ha servido para derrumbar el régimen, esto es evidente.
Cuando ocurren estas cosas, los gobiernos tienden a cerrarse y a victimizarse propiciando un gran ambiente nacionalista y de apoyo al gobierno de turno para que no se doblegase ante el enemigo exterior. Ya lo vivimos aquí con el Franquismo y sus multitudinarias manifestaciones de apoyo.
A todo esto el bloqueo le ha servido al Gobierno Cubano de excusa para todo lo que ha funcionado mal: si un tren llega tarde es por el bloqueo, si se accidenta un bus es por el bloqueo, si el vecino es un hijop... es por el bloqueo.
¿Por qué se atreve ahora con esto Obama?
El principal motivo es que Obama no tiene nada que perder. Le quedan un par de años en el sillón y no puede volver a presentarse. Los Presidentes americanos siempre aprovechan estos últimos años para realizar sus medidas más arriesgadas y dejar su legado.
Lo vimos en sentido muy negativo con Bush y lo vemos ahora. Al igual que entonces, Obama no tiene todo el poder para realizar reformas de gran envergadura debido a la minoría demócrata en las dos cámaras legislativas.
Pero Estados Unidos es una República Presidencialista y la constitución le confiere un gran poder al Presidente con lo que tiene cierto margen.
Su Obama Care se quedó en poco con lo que el pretendía y, hasta ahora, su logro más valorado fue la caza de Bin Laden.
No quiero olvidarme de el Papa Francisco que parece que ha tenido mucho que ver en este conflicto. Ya escribí hace pocas semanas del Papa. Ha mandado cartas, ha tenido conversaciones y ha mediado en la liberación de presos.
¿Es el fin de la Dictadura cubana? Ni de la dictadura, ni del bloqueo ni de ná.
Es un inicio de negociaciones y de nada más. Esto puede ir a más o quedarse en nada, no hay que vender la moto.
Creo que Obama ve difícil un Castrismo sin los Castro de la misma forma que, en su día, un Franquismo sin Franco.
Incluso puede ser una maniobra para intentar aislar a Venezuela...
Aun es pronto para hacerse ilusiones, tendremos que esperar acontecimientos y el progreso de este proceso que se abre. Por lo pronto, hoy es una buena noticia, eso es seguro.
viernes, 7 de noviembre de 2014
BUTACA VACÍA: EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN
The birth of a nation o El nacimiento de una nación es una de
esas películas que ha hecho historia en
el cine y ha pasado a ser considerada clásico atemporal y creadora de
tendencias.
Hoy no voy a realizar un análisis puntuado de esta película
ya que me parecería un insulto a la cultura de la humanidad puntuar algo como
esto que se escapa a mi época y ya trasciende a la historia en general. Sería
como puntuar el Quijote o la Alhambra.
Aquí tenéis la película en dos partes:
Pero sí me voy a permitir el lujo de hablar de ella y emitir
un juicio desde mi perspectiva histórica.
La película fue dirigida por el muy prolífico D.W. Griffith
que cuenta en su haber más de 500 películas como director y más de una veintena
como actor. Fue estrenada en 1915, unos 50 años después del final de la Guerra
de Secesión que terminó con la esclavitud.
El nacimiento de una nación se nos presenta como una lección de
historia que busca construir un relato de la posguerra americana.
El film, a través de la perspectiva de dos familias (una de
federados y otra de sudistas de Carolina del Sur) nos relata (tras una breve
exposición de la guerra) la reconstrucción del sur devastado tras la guerra.
Ahora vamos con lo espinoso. La película muestra una visión
muy tendenciosa del sur racista en un claro alegato nostálgico de lo que creían
que eran sus virtudes: la caballerosidad sureña, la piedad, el sentido
religioso, un supuesto trato humanitario a los esclavos…
Al mismo tiempo, nos pone los excesos que se tomaron los
norteños manipulando las elecciones y se nos muestran a los libertos
apoderándose del estado y de todo lo demás sin ningún impedimento.
Es cierto que el Partido Republicano (que era, por entonces,
el partido que promovía una “cierta” igualdad de razas y la abolición de la
esclavitud) se aprovechó de la situación para hacerse con el sur utilizando a
los libertos pero eso no es lo que se nos cuenta en la película.
Un aspecto que la película muestra con bastante acierto es lo que dolió en el seno de la población
blanca del sur una ley de matrimonios mixtos.
Esto era el colmo, un límite que se establecía este tipo de
caballeros que pensaban realmente que esa medida rozaba la zoofilia.
Estamos ante un Sur profundamente racista que segregaba a
los negros en las escuelas, en los autobuses y hasta en los servicios públicos.
Todo esto siguió prolongándose hasta el último tercio del
siglo XIX y todavía hay mucha de esta cultura en lo que conocemos como El Sur
Profundo.
Un ejemplo de los 70 fue el caso de Rosa Parks, encarcelada
por no ceder su asiento a un blanco.
Y ahí se establece un punto de inflexión. Los negros
empiezan a abusar de esta prerrogativa y comienzan a perseguir a damas del Sur.
Entonces se produce una desgracia y aquí establece el
film la necesidad de crear el Ku Klux Klan.
Se nos dibuja un clan con las vestimentas con las que lo
conocemos ahora y se nos presenta como una organización de justicieros ante la
pasividad de los gobiernos locales que, supuestamente, no perseguían los
delitos de la raza negra.
La realidad es que el Klan fue una organización terrorista
del siglo XIX (de la reconstrucción) que buscaba perseguir, intimidar y
delinquir físicamente contra los negros con el objeto de mantener la supremacía
blanca.
Es la película la que crea la imagen de los miembros. El
Klan fue disuelto en 1871 por el Presidente Ulysses S. Grant. En 1915 se
refunda y adopta las vestimentas y parte de la metodología que se nos muestra
en las películas.
El clan perseguía a negros, católicos (es lo mismo que decir
emigrantes irlandeses, italianos, polacos…), sindicatos y huelguistas. Buscaban
una sociedad pura en raza y en valores según su entendimiento.
Esta película crea
historia, no refleja la historia sino que, al igual que el Padrino, crea
una tendencia en algunos grupos que copian
lo que se ve en la película.
En ese sentido la película es un clásico, fuera del
lamentable mensaje que transmite y las negativas consecuencias que produjo.
Si nos centramos en elementos cinéfilos estamos ante un
patrimonio cultural aunque suene muy fuerte. Por supuesto estamos ante un mensaje
que debemos repudiar y que solo lleva al odio racial y eso es muy negativo.
Pero es una película que debemos analizar ya que nos muestra
una realidad que, aunque no nos guste, no podemos olvidar.
Como muestra de esa realidad en aquellos estados perdedores
de la guerra, esta película es incuestionable aunque su mensaje sea odioso y
condenable al 100%.
No me atrevo a puntuar una película tan importante como esta
que ha hecho tanto para el cine y que ha transcendido a la historia.
Es una pena que un clásico de este calibre nos exponga un
mensaje tan poco a la altura pero es lo que hay y, no por ello, debemos
repudiarla.
martes, 14 de octubre de 2014
BUTACA VACÍA: CSA
CSA es una película rodada en formato de falso documental del año 2004 dirigida por Kevin Willmott y producida por Spike Lee.
El film imita a los
documentales del Canal Historia que se ruedan con actores y con la
colaboración de historiadores que intervienen en el documental.
El argumento es el
siguiente: los confederados ganaron la Guerra de Secesión en Estados Unidos y,
por lo tanto, la esclavitud se mantuvo.
La película se basa en este cambio de un hecho histórico
para exponer su hipótesis: si los confederados secesionistas hubieran ganado la
Guerra de Secesión, la esclavitud seguiría hoy vigente en Estados Unidos.
La Guerra de Secesión
estalló cuando Abraham Lincoln se convirtió en Presidente de los Estados Unidos
y se extendió desde 1860 hasta 1865.
Lincoln fue el primer presidente del Partido Republicano que,
por aquél entonces, era el partido de los derechos civiles y del abolicionismo
de la esclavitud.
Sí señores, por aquél entonces el Partido Demócrata (sobre
todo en el Sur, no tanto en el norte) era el partido de la esclavitud y el
racismo. El partido que ha terminado encumbrando a Obama a la presidencia tiene
ese pasado.
No se puede decir que Lincoln no fuera racista pues en
alguna declaración deja claro que no era partidario de la igualdad entre
blancos y negros pero no hay duda de que era antiesclavista y planeaba una
abolición gradual de la esclavitud. En cualquier caso, el estaba dispuesto a
aparcar el asunto con tal de mantener la unidad interna.
Pues bien, al ganar Lincoln las elecciones, los estados
sureños (que eran los estados algodoneros y de ahí la esclavitud) crearon la
Confederación Sudista y la guerra sería el siguiente paso. Fue una guerra preventiva por
mantener la esclavitud; pueden adornar las causas lo que quieran, que esa fue
la causa real. Al finalizar la guerra la esclavitud quedó abolida en Estados
Unidos.
El film sigue los sucesos tal cual pasaron hasta la batalla
de Gettysburg que ganaron los unionistas. En este momento el film supone que el
sur gana la guerra por un apoyo británico que no se dio en la realidad.
El resto os aconsejo que lo disfrutéis pero el documental hace un recorrido por lo que
hubiera sido la historia con este gran cambio y llega hasta nuestros días
(impagable el momento en el que se expone que Nixon hubiera sido demócrata y
Kennedy republicano).
Lo mejor de todo son
los falsos anuncios del igualmente falso documental; se trata de momentos
en los que, ilusoriamente, se van a publicidad y pasan anuncios de tintes
racistas que suponen que se darían en el siglo XXI.
La película nos muestra cuán importante es conocer nuestra
historia para no olvidarla y creced sabiendo cómo era el mundo en el que
vivíamos y lo que podría haber sido si las cosas se hubieran desarrollado de
otra manera.
El ritmo es frenético y, lo mejor de todo, el falso
documental se narra con una naturalidad que hace que casi nos lo creamos. Estoy
seguro que Jordi Evole le echó un vistazo cuando dio su visión del 23-F.
Una visión muy recomendada que nos hará reflexionar y
plantearnos muchas cuestiones. Por ello obtiene la máxima puntuación que es la
primera que doy en esta sección.
VALORACIÓN: 5/5
jueves, 14 de agosto de 2014
ISRAEL-PALESTINA: FÁBRICA DE ODIO
El conflicto palestino-israelí no cesa. Son ya más de 60 años de
muertes, refugiados, exiliados…
En este conflicto hay responsabilidad de todos: el estado
Palestino, el estado judío de Israel y la Comunidad Internacional que encabeza
la UE y EE.UU.
Muchos responsables y muchas víctimas.
El conflicto viene por la soberanía sobre la dichosa Franja
de Gaza y Cisjordania, por Jerusalén y otros territorios menores y por la
suerte de los distintos grupos de refugiados.
No podemos negar el sufrimiento histórico del pueblo judío.
Las persecuciones vienen de muchos siglos atrás y llegan hasta el ascenso del
nazismo a Alemania y su dominio en los 2-3 primeros años de la II Guerra
Mundial.
En ese contexto la presión de los judíos a potencias como
Gran Bretaña arreciaron y se decidió la creación de un estado judío en
Palestina dividiéndose en dos estados en 1947: uno árabe y otro judío y en 1948
se hizo efectivo la creación de Israel.
Todo esto en un contexto dramático en el que los judíos
tuvieron que emigrar en masa a estos territorios.
A partir de ahí comienzan los conflictos y hubo una guerra
que se extendió hasta 1949 de la que Israel salió muy bien parada ocupando
buena parte de Palestina.
Aquí es cuando Israel empieza a tomar métodos que antaño se
les aplicaba a ellos: el terror. Terroristas judíos asesinaban a poblaciones
enteras de aldeas promoviendo el terror y el odio que nos lleva hasta nuestros
días.
Los bandos se terminan radicalizando moviendo el odio de las
poblaciones y se dice aquello de “borrar a Israel del mapa”.
No quiero extenderme en las distintas guerras y sus causas
(muy relacionadas con el omnipresente petróleo).
La cuestión es que están sufriendo los civiles tanto las
acciones terroristas de Hamas como el genocidio israelí que toma represalias
contra el conjunto poblacional de la Franja de Gaza y Cisjordania que limitan
con Israel.
La Comunidad Internacional muestra un seguidismo y
condescendencia con Israel.
En Estados Unidos funciona muy bien un lobby judío que
propicia las políticas de la Casa Blanca.
Para que nos hagamos una idea. Hay unos 14-16 millones de
judíos en el mundo de una población de 7000 millones.
Casi la mitad (6-7) viven en Estados Unidos sobre una
población de unos 320 millones.
Su influencia en política es increíblemente desproporcionada
a su número. Pues este lobby influye y financia en especial al Partido
Demócrata que se ve obligado a tenerlo muy en cuenta.
De esta manera la política del país más decisivo queda
totalmente supeditada.
No pretendo buscar un culpable; este conflicto me parece que
saca lo peor de la raza humana y lo peor de la religión que se emplea como un
instrumento para justificar masacres y para fomentar el odio a través de un
integrismo radical.
Pero ello no implica que cierre los ojos y no vea que Israel
está cometiendo un auténtico genocidio. Y tengo que criticar las distintas
campañas de victimismo que hacen a través del cine o la historia. Lo del
nazismo fue algo que no debe repetirse nunca, fue un asesinato de un pueblo
pero ello no puede justificar que Israel bombardee escuelas y hospitales.
Tampoco puedo cerrar los ojos ante el integrismo islámico
que ha fabricado odio en su población para seguir nutriendo sus fuerzas.
Todo para que al final entremos en una espiral de muerte de
la que parece nunca saldrá la humanidad.
La solución tiene que pasar por el reconocimiento mutuo al derecho a la vida y el fin de ataque a civiles en especial a los niños, víctimas de toda esta locura y a los que se les inculca el odio. Tiene que acabar este círculo vicioso y las potencias occidentales deben de actuar algún día.
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